Nueva normalidad


Europa prevé vacunar a los más pequeños

Mientras muchos adultos siguen dudando, e incluso negándose, a inmunizarse ante el coronavirus a través de la vacunación -el único fármaco que ha demostrado su eficacia hasta el momento-, Europa ultima la aprobación de vacunar contra el coronavirus a los menores de entre 5 y 12 años.

En la actualidad, se evalúan las vacunas de Pfizer-BioNTech, Comirnaty y Moderna, Spikevax. Una vez reciban un informe favorable de la EMA (Agencia Europea del Medicamento), cada Ministerio de Sanidad decidirá si empezar a vacunar, cómo y cuándo hacerlo. En el caso de Austria, y más concretamente de Viena, han decidido no esperar al visto bueno de la EMA, y han comenzado ya a vacunar a los menores, además de confinar a los adultos no vacunados.

Para tomar la decisión de generalizar la vacunación a menores de 12 años, hay que tomar en consideración otros factores, como saber qué papel juega este grupo de población en la transmisión del virus y qué beneficio se obtendría en el caso de vacunarles.

En términos de bioética, los expertos afirman que falta evidencia clara de que haya un beneficio individual para el menor, más allá del colectivo, lo que hace cuestionarse la conveniencia. En el caso de mayores de edad, son ellos los que consienten vacunarse, deciden ser solidarios y actuar por un bien común.

Desde el punto de vista de la bioética, un menor puede ser vacunado si existe un riesgo mínimo para él y si el interés público es muy relevante.

Pero también hay que tener en consideración otros aspectos:

  • Conocer cuál es la situación de la pandemia en el país en el momento en que se decida vacunar.
  • Conocer el impacto de la vacunación sobre ellos porque, aunque el riesgo de efecto secundario grave es menor, no es cero.
  • Evaluar si la pandemia interfiere en la dinámica de los centros educativos y, en caso afirmativo, puede suponer un riesgo para la salud futura de los niños, porque a menor educación, menor salud.
  • Analizar el coste de la vacunación, que previsiblemente será bajo dado que la infraestructura ya está creada.

Lo cierto es que parece que no existe urgencia en vacunar a este colectivo, pero sí resulta relevante centrarse en los adultos, reforzando con una tercera dosis o los más mayores y a los más vulnerables. Se abre un nuevo debate sobre la posibilidad de una vacunación forzosa para el caso de los adultos que han decidido no vacunarse.


Negando la evidencia

Desde que a finales de 2020 se descubrieran las primeras vacunas para frenar el avance del coronavirus, muchas voces críticas se alzaron en su contra, temerosas de la velocidad a la que se habían desarrollado.

Solo el tiempo es capaz de dar o quitar razones, y tras casi un año desde que se iniciaran las primeras campañas de vacunación, recibir la pauta completa parece la esperanza más real de protegerse frente al contagio, lo que ha motivado que muchas personas que en un principio se mostraban reacias, se hayan dejado convencer por las evidencias.

Sin embargo, aún son bastantes los que se niegan a dejarse vacunar, contribuyendo con ello a que esta pandemia se alargue en el tiempo y contrarrestando el avance logrado por el compromiso social de muchos otros.

Un claro ejemplo de esta corriente contraria a las vacunas lo vemos en Alemania, que en medio de un cambio de Gobierno, está dilatando la puesta en marcha de medidas urgentes, con un índice de vacunación del 67,4%, muy por debajo del 90% considerado como imprescindible para mantener el control de un virus que muta en variantes cada vez más infecciosas.

En este país, son los médicos los que viven situaciones de mayor estrés, viéndose obligados a atender a los numerosos casos de coronavirus que llegan a los hospitales, y a postergar intervenciones de otras enfermedades, porque las unidades de cuidados intensivos están saturadas con pacientes covid.

Lo que causa mayor crispación, es que dos tercios de esos pacientes no están vacunados. Y no por falta de dosis, sino por decisión propia.

Por si esto fuera poco, muchos sindicatos médicos denuncian el acoso al que están sometiendo a los facultativos, que reciben amenazas, incluso de muerte, o son agredidos en las consultas por suministrar o recomendar el uso de las vacunas. Además, se está produciendo un repunte de agresividad, con pacientes que reaccionan de manera desmedida e indignada en las consultas.

¿El resultado de este negacionismo? A mediados de noviembre de 2021 la incidencia de nuevos contagios de coronavirus en Alemania bate récord desde que se inició la pandemia, con todos los estados federados en cifras alarmantes, con una incidencia acumulada entre 800 y 1.000 nuevos casos por cada 100.000 habitantes.

¿Negar la situación ayuda a acabar con ella?


Ahora, también más felices

El impacto del coronavirus no se restringe a los meses de pandemia. Su irrupción supone un punto de inflexión y cambio de paradigma de cara al futuro para muchas personas y organizaciones.

Una reinvención que llegó por obligación pero que ha mostrado aspectos positivos, como algunos relacionados con el teletrabajo, que se integran en la “nueva normalidad”, para permanecer más allá de la pandemia. Sin embargo, la experiencia de estos meses atrás también ha mostrado que trabajar desde casa puede incrementar el estrés, la ansiedad, agotamiento y depresión, cuando no se tienen en cuenta ciertos relacionados con el bienestar físico y emocional al desempeñarlo.

Cuatro acciones para ser más felices en el trabajo

  1. Flexibilidad laboral y conciliación: a la mayoría de los empleados les resulta más atractivo trabajar en una empresa con flexibilidad, que les permita colaborar cuando quieran y desde donde quieran. Poder gestionar su tiempo, revierte en su eficacia. Un modelo rígido puede generar la sensación de límites y provocar que se esté más pendiente del reloj que de la productividad.
  2. Mejorar la comunicación interna: avanzar los procesos para construir un entorno laboral saludable, con mayor fluidez y simplicidad, reforzando las relaciones interpersonales para fomentar la empatía y el diálogo.
  3. Desconexión digital: con el teletrabajo se ha incrementado el uso de dispositivos, incluso en periodos de descanso. Una buena estrategia es facilitar a los empleados momentos para desconectar y disfrutar de su tiempo.
  4. Formación: reciclar conocimientos y adquirir otros nuevos, contando con la tecnología como aliada, para favorecer la confianza y preparar al equipo para los retos por delante.

Extraigamos el lado bueno de las cosas, para poder utilizar para el crecimiento cualquier situación.


Hartos de Covid

la pandemia deja un rastro evidente: estamos más bajos de moral que nunca. Describen perfectamente sus estragos desde ANPIR (Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes); apuntando que ha sido una etapa de fatiga, hartazgo, furia y decepción que se traduce, entre otras cosas, en frustración, individualismo, malestar y desconfianza.

El virus ha afectado a la salud mental de una de cada dos personas, notándose una decepción generalizada en la población, por la falta de expectativas.

Son muchos los que han visto impedidos sus planes de futuro y ha tenido que postergarlos o anularlos, lo que ha conllevado un desgaste progresivo de la población: bodas que se anulan, cursos que no comenzamos, replanteamiento de la maternidad, cambios en nuestra carrera que no nos atrevemos a dar, inversiones que dejamos pasar por la incertidumbre…

El Día Mundial de la Salud Mental 2021 rubricaba el lema Atención de salud mental para todos: hagámosla realidad, poniendo en evidencia que la pandemia ha sido un tsunami devastador y que serán muchos los que necesiten soporte psicológico para poder superar este periodo.

Indudablemente, el coronavirus nos dejará huella, si bien los especialistas apuntan a que debemos poner fin a este periodo de tristeza y abrazar cuanto antes nuestra nueva normalidad y, sobre todo, compartir nuestras dificultades y pedir ayuda a tiempo para recomponernos y seguir adelante con nuestra vida.


China vuelve a confinarse

De nuevo, llegan noticias desde China que hacen saltar las alarmas en el mundo. Y si a finales de 2019 muchos eran escépticos sobre su importancia, ahora nadie queda indiferente.

El pasado 25 de octubre se ordenó el confinamiento para miles de personas de distintas localidades del norte de China, incluida Beijing, tras la detección de varios casos de Covid-19, para contener así un nuevo brote que surge a tan solo 100 días del inicio de los juegos de invierno de Pekín.

Se repite una escena conocida, con vecindarios cerrados, desplazamientos estrictamente vigilados y solo permitidos para realizar compras esenciales o para atención médica.

Lo cierto es que, aunque las tasas de incidencia no son particularmente altas, el Gobierno chino se muestra muy preocupado y las autoridades están comprometidas con atacar rápidamente cualquier amenaza de un brote masivo como el que paralizó al país durante varios meses en 2020.

China nos demuestra que, a pesar de las altas tasas de vacunación -con 1.070 millones de personas vacunadas de las 1.400 que conforman la población-, no está inmune al contagio.

En Codere lo tenemos claro. Acabar con esta situación exige el compromiso de todos.


Mismas vacunas, distintos nombres

Somos muchos los que nos hemos acostumbrado a hablar de las vacunas utilizando el nombre del laboratorio: Pfizer, Janssen, AstraZeneca, Moderna… Pues bien. Esto tiene los días contados.

Recientemente la FDA, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos, aprobaba una vacuna que desde hace meses se inocula en distintos países desde finales de 2020: la de Pfizer.

Esto, que parece que no debería tener impacto en otros países, supone que a partir de ahora nos tenemos que acostumbrar a llamarla Comirnaty, que representa una combinación de los términos en inglés COVID-19, ARNm, community e immunity.

Tras la aprobación de Pfizer, se espera que la vacuna de Moderna, si es aprobada por la FDA, cambie de nombre por el de Spikevax, nombre que ya está utilizando en Europa y Canadá. Por su parte, AstraZeneca, también se conoce por la marca internacional Vaxzevria

Solo cambia el nombre, no el contenido.

Sigamos confiando en las vacunas y pongamos de nuestra parte para detener los contagios.


Inmunes al virus, claves para la investigación

La comunidad científica apunta que el estudio de personas genéticamente inmunes a la Covid-19 permitirá importantes avances contra esta enfermedad. Es una de las líneas de la investigación publicada recientemente en la revista Nature Immunology, que explica que la identificación de genes con resistencia permitirá comprender mejor el desarrollo del coronavirus, y adaptar tratamientos y vacunas.

Como hemos visto estos meses de pandemia, las manifestaciones del virus son increíblemente variables; desde asintomáticas, hasta mortales. Hay numerosos informes de personas que resisten la infección a pesar de que el resto de sus familias sucumben. Es precisamente este grupo el que explicaría la inmunidad a través de factores genéticos, que será clave en los estudios clínicos en marcha.

Una oportunidad para atacar la enfermedad

Más de 400 personas se han inscrito ya para ofrecerse a participar en el proyecto de Human Genetic Effort. Estos candidatos excepcionales deben acreditar no haberse contagiado tras pasar junto a un infectado al menos una hora al día, durante los 3-5 primeros días de síntomas, y confirmarlo vía PCR cuatro semanas después del contacto. Además, deberán hacerse un análisis de sangre para buscar las células, como los linfocitos T, que confirmarían que ya ha pasado la infección, aunque sea de forma asintomática.

Los contactos domésticos de casos positivos o las parejas íntimas, conocidos como “parejas discordantes”, serían los mejores candidatos para este estudio, al convivir un miembro sintomático con otro seronegativo.

Los resultados podrían conducir al desarrollo de nuevas terapias y supondrán un paso adelante en la carrera contra la pandemia.


COVID y natalidad

Se podría deducir que tantos días confinados en casa, en pareja, servirían de acicate a la natalidad. Sin embargo, los datos demuestran que el covid ha venido acompañado de un descenso significativo de embarazos en los países de rentas altas, en especial en el sur de Europa, con caídas del 9,1% en Italia, 8,4% en España o de un 6,6% en Portugal.

Las pandemias siempre han sido un punto de inflexión demográfico, ya que afectan a las tasas de mortalidad, pero también de natalidad. Así sucedió con la llamada gripe española, que en Estados Unidos supuso un descenso del 13% en los nacimientos, similar al efecto que provocó en Gran Bretaña, India, Japón o Noruega.

Si bien es cierto que los datos de la gripe española no son del todo extrapolables a la pandemia actual, porque el contexto socioeconómico y el control de la natalidad es diferente, lo cierto es que en los países ricos ha dado paso del “baby boom” al denominado “baby bust”

Al comienzo de la pandemia, se realizó una encuesta sobre la intención de tener un bebé, y los resultados mostraron que el 73% de las personas encuestadas que planeaban tener un bebé en 2020, decidieron retrasar e incluso abandonar sus planes. Sin duda, la primera ola supuso un enorme e inesperado choque, y la incertidumbre impacta sobre el deseo de formar o hacer crecer la familia.


Siete síntomas de alerta

Recientemente, la revista PLOS Medicine ha publicado un artículo que desvela los siete síntomas que en su conjunto pueden ayudar a detectar la COVID-19. Cuanto antes se realice la detección, mayores posibilidades habrá para controlar la transmisión.

Para identificar estos siete indicadores, se ha realizado un estudio con la colaboración de más de un millón de voluntarios en Inglaterra, todos mayores de cinco años. Se les realizó un frotis de garganta y nariz con resultados válidos de la prueba de PCR, y relataron los síntomas que experimentaron la semana anterior a la prueba. Los investigadores concluyeron que existen siete síntomas predictivos de resultado positivo en la PCR:

  1. Pérdida o modificación del olfato
  2. Pérdida o cambio del gusto
  3. Fiebre
  4. Aparición de tos persistente
  5. Escalofríos
  6. Pérdida del apetito
  7. Dolores musculares

A raíz de este estudio, proponen incluir estos síntomas en las guías de salud pública para ayudar a identificar a las personas infectadas, diferenciarlas de otras enfermedades como la gripe estacional y realizar un autoaislamiento en el caso que sea necesario.

¿Crees que serías capaz de diferenciarlos? Estemos alerta y no bajemos la guardia.


Sidney despide cuatro meses de confinamiento

El 11 de octubre de 2021 es una fecha relevante para los habitantes de Sidney. Tras casi cuatro meses desde que se decretara el último confinamiento, la población puede salir a la calle si está vacunada. De lo contrario, los ciudadanos deberán esperar al 1 de diciembre para poder hacerlo.

Lo que propició que la ciudad más poblada de Australia volviera a confinarse, tras meses de vacunación, fue un brote de la variante delta que hizo saltar las alarmas sanitarias, que impulsaron la decisión de obligar a cinco millones de personas a permanecer 106 días encerrados para evitar la propagación de contagios.

Desde junio, escuelas, oficinas o tiendas consideradas no esenciales, han permanecido cerrados, con restricciones de desplazamientos superiores a cinco kilómetros de casa.

Ahora, con más del 70% de la población mayor de 16 años vacunada y un descenso de contagios, vuelven a abrirse las puertas, también de la esperanza, aunque continúan vigentes restricciones como la limitación de movimientos de los ciudadanos o el cierre de escuelas o fronteras internacionales.

¿Habrá servido de algo esta medida que tanto sorprende al mundo? El tiempo lo dirá. Mientras, solo hay una cosa clara; que no hay que bajar la guardia.


Covid persistente en niños

Cuando el coronavirus se mantiene en el organismo, originando una infección latente o crónica que se prolonga más allá de cuatro semanas, estamos hablando de Covid persistente. Se considera que cerca del 15% de los pacientes que ha sufrido la enfermedad puede presentarlo.

Su manifestación no siempre es fácilmente reconocible para quien lo padece. La detección se hace especialmente complicada en el caso los niños, incapaces a veces de detectar lo que les está ocurriendo o de saber expresar los síntomas.

Si bien es cierto que el porcentaje de menores que padece Covid persistente es pequeño (4,4%), es importante prestar atención, para evitar problemas físicos o cognitivos.

Pérdida de apetito, cansancio, falta de concentración… son indicios que pueden pasar desapercibidos o ser achacados a otras causas, y que son reflejo de Covid persistente.

Según un estudio reciente publicado por The Lancet Child & Adolescent Health, el 98,2% de los niños estudiados lograron superar la enfermedad completamente tras ocho semanas. Sin embargo, el pequeño porcentaje afectado por covid persistente, mantendrá signos de fatiga, dolor de cabeza o pérdida de olfato, con impacto en su vida social, porque no se encontrará del todo bien, querrá salir menos, practicar menos deporte por los dolores musculares… De igual modo, puede presentarse astenia e incapacidad para concentrarse, lo que hará que no sean capaces de rendir en el colegio y parecerán malos estudiantes.

El niño y su familia, perciben que algo no va bien, pero son incapaces de identificar cuáles son los motivos, así que, cuando un pequeño es diagnosticado de covid persistente, incluso supone un motivo de alegría, porque ya se sabe a qué achacar todas aquellas situaciones extrañas que se estaban planteando: cansancio, descenso en la capacidad de respuesta, pérdida de concentración, de memoria…

Es en ese momento cuando entra en juego la labor de rehabilitación neurocognitiva, que contribuirá a mejorar sus capacidades.

Ahora, más que nunca, observemos a los más pequeños, en particular si han padecido Covid. Su respuesta silenciosa, ha de encender nuestras alarmas.


No dejar a nadie atrás

La OMS lo alertó desde que comenzó la pandemia. Que habría una crisis mucho mayor que la sanitaria que estamos viviendo; la desprotección de millones de personas que viven en condiciones de extrema pobreza.

Por esa razón, el organismo de Naciones Unidas mostró desde el inicio su voluntad de que nadie se quede atrás, con la puesta en marcha de iniciativas como el programa COVAX, el de Solidaridad y, más recientemente, Solidaridad Plus.

El primero nació con el objetivo de coordinar las compras a nivel mundial para garantizar que los países más pobres no quedaran fuera de la carrera de vacunación. A día de hoy, funciona más como un proyecto de ayuda humanitaria a los países pobres. Mientras, Solidaridad y Solidaridad Plus, son planes centrados en probar nuevos tratamientos contra las infecciones del coronavirus, que parece cebarse con especial virulencia en los países menos desarrollados, con menos opciones de obtener vacunas.

Y mientras la vacunación avanza, la búsqueda de un fármaco que combata la covid una vez que el patógeno se ha apropiado del cuerpo, no corre la misma suerte. Hasta la fecha, ninguno de los antivirales ensayados, ni la mayoría de las nuevas terapias, han logrado resultados del todo satisfactorios y, a día de hoy, no se ha logrado un tratamiento eficaz que haga frente a la covid cuando se endurece, más allá de emplear ventilación mecánica.

Por esa razón, la OMS inicia un macroensayo a nivel mundial de tres nuevos fármacos que pueden ser reutilizados para atacar el SARS-CoV-2 y suavizar la respuesta excesiva del sistema inmune.

Solidaridad Plus se centra en investigar medicamentos capaces de reducir la respuesta del sistema inmune cuando la covid se desboca y pasa, de proteger, a dañar al individuo infectado. Se desconocen los motivos, pero se sabe que muchos pacientes infectados presentan una activación excesiva de las defensas y, la mayoría de los que se agravan o terminan en UCI lo hacen por esa razón y no por el patógeno en sí.

Tras el fracaso de los anteriores ensayos, hoy se dispone de mayor conocimiento para no repetir pasos erróneos y poder avanzar hacia el descubrimiento de un fármaco realmente eficaz que actúe sobre la respuesta inmunitaria.

Más de 1.000 investigadores participan en Solidaridad Plus, y presentarán sus resultados en la primavera de 2022, aunque se espera disponer de preliminares a finales de este año.


El virus también vuelve al cole

Estas semanas, en gran parte de las geografías Codere, los menores inician su nuevo curso escolar. Junto a los nervios de los primeros días, los acompañan las restricciones y rutinas socio-sanitarias fruto de la pandemia, que aunque comienzan a distenderse, vuelven también a las aulas este septiembre. Revisemos en qué consisten.

  • Vuelta a la presencialidad: según progresa la vacunación, regresa la presencialidad a la actividad y también a la educación. Aun así, la existencia de casos aislados y brotes por coronavirus obligará a los centros educativos a determinar cierres temporales y aislamientos, según los protocolos locales.
  • Ratio medio por aula: en algunos países, como España, en el curso 2021/2022 aumentan los ratios por aula en aras de ‘normalizar’ la vuelta al cole.
  • Accesos escalonados: para evitar aglomeraciones.
  • Vacunación: algunos países, como Italia, ya exigen que la totalidad de los empleados de centros escolares estén vacunados, como medida preventiva. Otros, vienen implementado la pauta vacunal en menores, siguiendo la prescripción de la OMS para las edades de entre 12-17 años. Sin duda, esto supondrá una barrera adicional al virus en una etapa en la que hay mayores riesgos por contagio debido a las altas interacciones.
  • Consultas telemáticas o con cita: los centros escolares establecerán la cita previa de secretaria o reuniones telemáticas para atender determinadas cuestiones con los padres de alumnos y evitar el acceso de las familias a los centros.
  • Otras medidas socio-sanitarias: algunos centros educativos incorporan el sistema de toma de temperatura puntual o aleatoria (para evitar aglomeraciones en las entradas). Se apela además a que los padres atiendan cualquier síntoma de fiebre y dejen a los menores en casa.

A su vez, se relajan otras restricciones, como la del contacto con el grupo burbuja en los patios escolares. Del descanso segmentado y organizado en distintos horarios de los pasados meses, los espacios de recreo pasan a facilitar una mayor convivencia.

Algunos centros han eliminado barreras de seguridad adicionales, como el uso de mamparas a la hora del almuerzo o en las propias aulas, siempre que se mantengan las distancias de seguridad. Los comedores evitaran cualquier autoservicio y seguirán un protocolo de grupos burbuja.

Por otra parte, los centros escolares seguirán inculcando el uso de mascarillas a partir de los seis años, el lavado de manos, la distancia social (de al menos 1,5 metros) y la ventilación continua del aula (o la instalación de filtros HEPA cuando no sea posible una ventilación natural cruzada y siempre bajo autorización sanitaria).

Asimismo en zonas comunes, aulas y baños dispondrán de geles y elementos higienizantes.

En las etapas infantiles, se extremarán las medidas de higiene en cambiadores, se mantendrá el cambio de calzado en el aula, la toma constante de temperatura y la recogida diaria de pertenencias.

El nuevo año escolar trae consigo la reapertura de actividades extraescolares colectivas en numerosos centros, como las clases deportivas y actividades indoor con limitaciones de aforo.

Cada país, con sus propias restricciones y muy pendientes del desarrollo y evolución de sus niveles de incidencia Covid, afronta una vuelta al curso escolar con gran ilusión y todas las precauciones posibles para que sea seguro para todos.


¿Para quién una tercera dosis?

Mientras avanzan las campañas de vacunación, los científicos continúan estudiando la mejor forma de erradicar la covid. Con los estudios disponibles hasta el momento, la OMS descarta la necesidad de una dosis de refuerzo para la población general y prevé una tercera inyección solo en aquellas personas en las que existe un riesgo elevado de que se produzca una respuesta inmune inadecuada a la pauta convencional, como pacientes con trasplante de órganos, si bien previamente será necesario descartar posibles complicaciones por recibir nuevas dosis.

Por otro lado, aunque se constata una elevada efectividad en mayores de 65 años, no se descarta administrar a este colectivo una dosis de recuerdo en unos meses, en caso de que se evidencie una disminución de la efectividad de la vacunación frente a la enfermedad grave.

Dosis adicionales y boosters

La pandemia nos está enseñando cosas que no conocíamos, entre ellas algún que otro término médico.

Llamamos dosis adicionales a las que se utilizarán con ciertos grupos de población, para completar una pauta hasta generar una respuesta inmune en el organismo de manera duradera.

Y se denominan dosis de refuerzo o booster, a las que se administran pasado un tiempo desde la primera pauta vacunal, como recuerdo para las defensas.


Test cutáneo para evaluar la inmunidad

Expertos del Hospital Universitario de Canarias (Tenerife) acaban de comunicar la creación de un test cutáneo que, de forma rápida y sencilla, permite evaluar la respuesta inmunitaria celular frente al SARS-CoV-2.

Se trata de una prueba, basada en el test de hipersensibilidad retardada que se utiliza en la detección de la tuberculosis, que permite obtener una visión más realista del estado inmunológico frente al Covid, en relación a otros test serológicos (de anticuerpos) que ofrecen resultados no concluyentes, verificando si las personas han generado inmunidad celular, una inmunidad “más estable”.

Rápido y sencillo

Mediante un pinchazo en el brazo, se introduce un trozo de la proteína S del SARS-CoV-2. Si ha habido infección previa o la persona se ha vacunado, los linfocitos T específicos van a reconocer esa proteína y van a generar una reacción local en la zona en forma de inflamación y enrojecimiento en un plazo de entre unas horas y tres días.

Un sistema barato de ‘escala’ que ayudará a valorar terceras dosis

La accesibilidad de la prueba podría ser útil a la hora de evaluar el estado inmunológico en grandes poblaciones y para evaluar y ordenar una tercera dosis en colectivos vulnerables. Además, el test puede ser una alternativa más rápida y económica frente a otros test in vitro, que requieren de procesos largos y costosos.

La única “pega” es que este test solo arroja el dato de si existe o no inmunidad celular, pero no cuantifica los niveles de linfocitos en el organismo del paciente. Aun así supone un avance en la carrera frente a la inmunidad.


Nuevas variantes

A medida que sumamos meses desde que se iniciara la pandemia, añadimos variantes del coronavirus y nuevos desafíos para frenar su avance.

Zeta, Lambda, Kappa, Iota, Eta, Epsilon engrosan la lista en la que las cuatro más temidas son Alfa (Reino Unido), Beta (Sudáfrica), Gamma (Brasil) y Delta (India). Esta última, la de mayor capacidad de contagio, con una elevadísima de presencia de nuevos casos tan contagiosos en vacunados como en no vacunados, según la Organización Mundial de la Salud.

Rizando el rizo: ¿mutación, variante, linaje o cepa?

Cuando ya nos habíamos acostumbrado a manejar el término variante y sus nomenclaturas (que ya no hacen referencia al primer lugar donde se informó sobre la aparición de la misma, sino a letras griegas), ahora debemos aprender si se trata de una mutación, una variante o una cepa. Pero, ¿qué significa cada cosa?

  • Mutación: son los cambios genéticos que se producen en los virus al transmitirse de un paciente a otro.
  • Variante: es la agrupación de varias mutaciones que, a su vez, se clasifican en linajes o ramas.
  • Cepa: son cúmulos de variantes que se consolidan y muestran características biológicas distintas al virus. A día de hoy aún no se han detectado cepas derivadas del SARS-CoV-2.

Sigamos aprendiendo, para acabar cuanto antes con esta pandemia.


Cuando la presión nos supera

Los Juegos Olímpicos de Tokio nos han dejado algunas experiencias que podemos perfectamente extrapolar a la etapa actual que vivimos de pandemia, sacando a la luz los efectos de estar sometidos a una excesiva ansiedad.

Nadie, ni los que idolatramos como “los más grandes” están exentos de los efectos psicológicos de la presión continua. En este caso, la gimnasta norteamericana Simone Biles se retiraba esta semana de Tokio explicando que la presión sobre sus hombros era demasiada, y apuntaba a la necesidad de “cuidar su salud mental” ante lo que calificó como "demonios en la cabeza”.

La presión excesiva a la que se ha visto sometida estos meses y su frustración previa ante el atraso de la celebración de los JJOO- entre otros motivos- , desembocó en la aparición de los temidos “twisties”, que son bloqueos mentales que pueden suceder a cualquier deportista y que suponen una pérdida de control, como el que se puede provocar en un futbolista que falla un penalti o el golfista que pierde un torneo en un golpe fácil. En gimnasia, estos pueden causar la pérdida del sentido del espacio y la dimensión en un giro en el aire, produciendo un descontrol corporal y llegando a provocar caídas o lesiones.

Salvando las distancias de los escenarios, durante la pandemia hemos sido testigos de excepción de esta sensación de “no poder más” y de “sentirte abatido”. Cuando miles de sanitarios tras las primeras olas se veían incapaces de continuar y hasta dudaron de seguir amando su profesión. La impotencia de no controlar lo que está sucediendo y la falta de un horizonte temporal para ponerle fin, han sembrado estos miedos en nosotros.

En los hogares, la constante sensación de incertidumbre, desasosiego y hartazgo pandémico se ha traducido en miles de casos de depresión y ansiedad diagnosticada. Al menos, los casos reconocidos y la propia Biles tendrán su tratamiento específico que les permitirá superar estas dificultades. El problema estará en aquellos casos que no se reconozcan y que sigan su curso empeorando el cuadro progresivamente.

Por ello, el valiente paso de Biles pone de manifiesto que nadie es inmune a la presión, que todos “somos humanos” por mucho que tengamos coaches y entrenadores para poder aguantarla. El proyecto de investigación Vida-Covid-19 (de la UCM) apuntaba que la pandemia ha provocado que uno de cada cinco españoles sufra depresión. Además, según la OMS, el 93% de los países ha visto cómo la pandemia paralizaba o afectaba a sus servicios de salud mental. Las crecientes cifras de depresión son el termómetro perfecto para medir el impacto del coronavius en la salud mental de la población y ponen de manifiesto la necesidad de destinar mayores recursos a su tratamiento.

Reconocer que tenemos un problema o estamos atravesando un periodo que somos aún menos capaces de controlar, es el primer paso para reconducir estas situaciones paralizantes. No temamos reconocer que la pandemia nos ha superado y busquemos los apoyos necesarios para poder afrontarlo cuanto antes. Que esta situación sea una pequeña piedra en el camino y no se convierta en una auténtica losa.


América Latina frente a las vacunas

La vacunación progresa desigualmente por los distintos rincones del planeta. De forma periódica, el Centro de Datos Sociales de la Universidad de Maryland publica los resultados de diversos estudios sociológicos relacionados con la predisposición de la población mundial a recibir la que hoy por hoy parece la solución más efectiva para frenar el avance de la pandemia: la vacunación.

En esta ocasión, ponemos el foco en América Latina, con sus países unidos por el deseo de inmunizarse, pero también con un fuerte escepticismo, que hace tambalear los planes de vacunación.

Tal y como muestra la gráfica, existen grandes diferencias en el avance de las campañas de vacunación, estando Perú a la cola con un 18% de la población que ha recibido al menos una dosis. Para un progreso más veloz, las autoridades han establecido jornadas ininterrumpidas de vacunación en 21 grandes centros de atención de Lima.

Pero la ralentización no siempre se corresponde a no disponer de las dosis necesarias, de falta de equipos sanitarios o de horarios de vacunación. Interviene la voluntad individual, porque a día de hoy sigue habiendo quien se niega a ser vacunado.

Porcentaje de personas dispuestas a vacunarse, que incluye la respuesta es probable y es seguro que me vacune.

Y es que, a pesar de que las vacunas han demostrado ser efectivas y seguras, existe temor a los efectos secundarios graves, aunque sean muy inferiores a los que causa la enfermedad.

Así lo recoge esta tabla: el principal argumento que dan las personas que deciden no vacunarse, es el temor a los efectos secundarios, miedo que alimenta la desinformación o las noticias que dan a conocer efectos secundarios.

Lo cierto es que los motivos para negarse a inocularse la única dosis de esperanza, han ido variando. Si en el mes de marzo la razón principal que se argumentaba era “esperar y ver” cómo funcionaba en la gente que iba vacunándose, en junio ganó posiciones la preocupación por los efectos secundarios, aunque curiosamente estas dudas no se deben a las noticias que llegaban desde el extranjero sobre los pocos frecuentes casos de trombos causados por AstraZeneca en Europa, la decisión de EE.UU de detener en abril de forma temporal la vacunación con Johnson&Johnson. Las personas consultadas afirman que sus decisiones se basan en experiencias más cercanas, centradas en su entorno o país.

Lo cierto es que la reticencia a la vacuna pone en jaque el que podamos alcanzar la inmunidad de rebaño y consigamos detener el avance del virus.

Seamos responsables. Está nuestra mano frenar esta situación.


Vuelta a las oficinas, ¿qué ha cambiado?

Modelo híbrido de trabajo, oficinas flexibles, políticas de hot desking… son solo algunos de los nuevos términos a los que nos acostumbraremos en nuestro regreso paulatino a las oficinas.

En 2019, lo corriente era trasladarse a diario hasta un centro de trabajo, y lo excepcional poder trabajar desde casa. Tuvo que ser el estallido de una pandemia lo que precipitara un cambio de paradigma, y que de manera abrupta se sentaran las bases de las tendencias que sobrevivirán al coronavirus, con espacios de trabajo polivalentes, puestos rotativos, softwares colaborativos, más inversión en ciberseguridad, menos viajes de trabajo y desplazamientos diarios, más reuniones virtuales, más flexibilidad, más tecnología, menos papel…

Recientemente Business Insider España ha preguntado a más de 30 empresas de distintos sectores sobre cómo será la vuelta a las oficinas, en muchos casos previstas para septiembre de 2021.

Como siempre, cada empresa elegirá las opciones que más se adecúen a sus necesidades y cultura, pero hay ciertos aspectos que nos dan pistas de la tendencia: control de aforos, turnos al 50%, aplicaciones para reservar mesa o rediseño de espacios son algunas de las medidas más frecuentes. Por otro lado, las herramientas de productividad, gestión de equipos y trabajo remoto han disparado su uso y resultan de gran utilidad.

El estudio refleja la coincidencia de todas las empresas consultadas de que el modelo híbrido (trabajo presencial y teletrabajo) ha llegado para quedarse. Trabajar dos días a la semana desde casa y tres en la oficina o a la inversa, e incluso los turnos por semanas, acompañado de software en la nube, las apps de reserva de mesa y los entornos colaborativos, servirán de palancas para el cambio, destacando la importancia de Teams como herramienta de colaboración para la comunicación, compartición de información, gestión de equipos y proyectos.

Pero también hay soluciones que marcan diferencias, como el acceso a las sedes con solo pasar el móvil por el lector de los tornos, el uso de apps para detectar las interacciones de las personas dentro de las empresas a través de bluetooth, de forma que el smartphone registra con quién ha tenido contacto estrecho cada empleado, información que se almacena solamente en el smartphone del empleado, y que sirve para que, ante un caso positivo de coronavirus la app mande una alerta a los contactos próximos.

Aquellas compañías que han decidido cambiar sus oficinas por espacios más reducidos, apuestan por apps de reserva de escritorio y de salas, y de ese modo son capaces de controlar el aforo y salvaguardar la distancia de seguridad. Algunas complementan estas medidas con la medición de temperatura, pruebas de antígenos o anticuerpos para los empleados que acudan a la oficina y medidas de desinfección en todas las instalaciones.


Recargar las pilas en un verano Covid

Gestos inofensivos, como llevarte el móvil a la playa y consultar tu buzón de trabajo, esconden un grave problema: nuestra dificultad para desconectar. Según un estudio de Randstad, un 30% de los trabajadores es incapaz de evitar el contacto con su empresa durante las vacaciones.

Gabriela Paoli, psicóloga y autora del libro Salud digital: claves para un uso saludable de la tecnología, comenta que la utilización desmesurada que hacemos del móvil desdibuja las fronteras entre la vida laboral y nuestras horas de esparcimiento, manteniéndonos en un estado de alerta constante, con fatales consecuencias como falta de desconexión, preocupación, cansancio o caída de ilusión o energía… que afectan negativamente a nuestra salud.

Os indicamos cómo mejorar nuestra dependencia tecnológica y lograr mejores hábitos digitales:

  • El mero hecho de estar “permanentemente” conectados a las redes sociales, termina por configurar un patrón de conducta poco saludable. Por ello, hay que saber ponerle coto, quitar las notificaciones o dejar temporalmente el móvil en un cajón mientras disfrutamos plenamente de una actividad. No debe importarnos si no vemos o contestamos al instante un WhatsApp, si no mandamos inmediatamente una foto a nuestros amigos o familiares, o si no actualizamos nuestro estado. ¡Aprendamos a disfrutar los momentos en vivo y en directo, no digitalmente!
  • Llevarse el ordenador al lugar de veraneo. Analiza bien antes si lo necesitarás, pero si finalmente te lo llevas, no lo enciendas de manera innecesaria. Estipula previamente para qué y en qué casos vas a utilizarlo, y hazlo sólo en esos momentos.
  • Escapar de la hiperconectividad. Evitemos a toda costa conectarnos de manera inmediata a la red para resolver cualquier actividad o consulta en nuestras vacaciones. ¿Qué tal si preguntamos a los lugareños de nuestro lugar de veraneo cómo llegar a la plaza o si conocen algún sitio recomendable para tomar el aperitivo, en vez de recurrir a nuestro móvil?. Corregir la hiperconectividad a la que estamos acostumbrados requiere de mucha fuerza de voluntad, pero la “salud digital” debe forjarse día a día tal y como cuidamos la alimentación o la dieta, haciéndolo de manera saludable, siendo constantes y metódicos para establecer nuevas rutinas.

Las vacaciones deben servir especialmente para “cargar las pilas” y fortalecernos mentalmente para una vuelta a la realidad en unas semanas, por lo que es vital poder aprovechar este tiempo para lograrlo y evitar el temido síndrome del Burnout y sus consecuencias.

Por ello, planifiquemos antes de las vacaciones, dejemos todo cerrado o anticipemos aquellas tareas que pudieran saltar o entrar en conflicto con nuestro periodo de descanso.

Informa a tu núcleo de trabajo de tu periodo de ausencia, programa respuestas automáticas y establece protocolos de contacto de urgencia para aquellas situaciones que requieran de atención en este periodo, siendo importante que algún miembro del equipo en activo pueda atender dichas cuestiones como primera medida de acción. Aprovecha las vacaciones y… ¡descansa de verdad!.


Sin pauta completa, no hay protección

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) afirma que las cuatro vacunas aprobadas hasta ahora en la Unión Europea proporcionan una alta protección frente a todas las cepas del SARS-CoV-2 activas en este momento, especialmente en la prevención de que se desarrolle enfermedad grave.

En el caso de las vacunas con dos dosis (Pfizer, AstraZeneca y Moderna), es necesaria la pauta completa para proporcionar la protección adecuada frente a la variante delta que, si bien no es más mortal, tiene mayor capacidad de contagio.

Además, la EMA está muy comprometida con las compañías farmacéuticas para reunir información clínica, establecer programas de desarrollo, adoptar cualquier futura acción regulatoria y analizar la necesidad de crear nuevas vacunas en el caso que las actuales no sean eficaces frente a posibles variantes futuras.

Dosis de recuerdo

En relación a la necesidad de incluir una dosis de recuerdo en la pauta de vacunación, la EMA considera que es aún temprano para conocer si será necesario, al carecer de datos concluyentes sobre el periodo de protección de las vacunas. Mientras, se compromete a seguir monitorizando su seguridad y eficacia, especialmente a medida que se vayan vacunando más personas jóvenes y de edad media.

Desinformación, la otra pandemia

Desde el inicio de la pandemia, con ella se expande el virus… y la desinformación. En los últimos meses, se publican especialmente por internet desautorizaciones de decisiones oficiales y regulatorias a favor de movimientos negacionistas y antivacunas.

En Europa, la EMA es la fuente oficial sobre las vacunas que publica con la mayor transparencia la información, incluso en casos de fallecimientos. La agencia recuerda que, el hecho de que se produzca un evento o incluso un fallecimiento tras la vacunación, no necesariamente significa que es a consecuencia de ésta, pues estos efectos se pueden haber producido por problemas subyacentes de los pacientes, hasta ese momento desconocidos.

En el caso de Latam, la fuente más fiable es la Red EAMI, formada por las Agencias o Direcciones de medicamentos vinculadas a Ministerios de Salud o instituciones de investigación en salud pública de veintidós países iberoamericanos, entre los que destacan Argentina, Colombia, México, Panamá y Uruguay.

Tenemos ganas de relajarnos, pero no es aún el momento. Para que ese día llegue cuanto antes, seamos responsables y no bajemos la guardia.


El riesgo no descansa por vacaciones

A estas alturas de pandemia ya estamos todos más que informados sobre los riesgos que corremos cuando nos relajamos con las medidas de protección.

A pesar de esto y del amplio porcentaje de población ya vacunada, la incidencia en la transmisión del virus sigue incrementándose peligrosamente, especialmente entre los jóvenes.

De cara al verano, debemos ser conscientes de que ningún entorno, por muy al aire libre que esté, va a ser 100% seguro. Por ello, te recordamos una serie de puntos muy básicos para que estas vacaciones puedas disfrutar con la mayor seguridad, con el objetivo de ser responsable y evitar el contagio:

  • Antes de ir a la playa o zona de baño: corrobora las regulaciones del gobierno local, y si la playa cuenta un protocolo específico de reserva de espacios, sectorización, accesos específicos u horarios restringidos. Está desaconsejado el baño en pozas, remansos y ríos o cauces de agua dulce con escaso caudal.
  • Distanciamiento y mascarilla: intenta llevarla incluso cuando no sea obligatorio y añade una extra por si la primera se moja.
  • Distancia en la orilla o zona de viento: se recomiendan distancias superiores a dos metros interpersonales (mayor que en zonas urbanas) y mínimo hasta cuatro metros entre sombrillas.
  • Actividades playeras: importante evitar actividades que puedan implicar la pérdida de la necesaria distancia social, como los deportes o grupos de más de cinco personas, y lavarse las manos después de haber tenido contacto con algún tipo de superficie compartida.
  • En el chiringuito: no bajes la guardia en distancia social y lleva contigo desinfectante de manos, spray o toallitas para limpiar los equipamientos.
  • Encuentros: mantente a distancia y con protección de las personas que no viven contigo. No comprometas la seguridad de otras personas ni les pongas en una situación incómoda no siguiendo las normas; no solo es una falta de educación, sino también un riesgo.
  • Almuerzos y comidas: siempre que puedas, planifica con antelación dónde comerás para poder reservar en terrazas al aire libre, evitando los interiores de restaurantes y bares, así como los horarios de mayor aglomeración.
  • Alquiler de mobiliario e instalaciones de recreo: asegúrate de que tumbonas, sombrillas, asientos, embarcaciones, etc., hayan sido desinfectadas previamente a su uso o exige que así sea.
  • Seamos limpios: Más que nunca seamos escrupulosos en la recogida de residuos y en respetar la normativa respecto al consumo de tabaco.

Y recuerda, si presentas síntomas, quédate en casa.


Europa de vacaciones

Julio y agosto marcan un nuevo ritmo en Europa. Con el verano llega el descanso, algo que este año cuerpo y mente piden más a gritos que nunca… pero nuestro paso lento puede ser el avance rápido del enemigo. Intentemos evitarlo y conozcamos cómo viajar.

  1. La Comisión Europea está apoyando la movilidad internacional estos meses. En la web Re-open tenemos información sobre la situación epidemiológica de las regiones de Europa y los requisitos de entrada en cada nación.
  2. El pasaporte covid acredita que la persona ha sido vacunada, se ha realizado una prueba reciente con resultado negativo o se ha recuperado de la enfermedad. Es gratuito, en versión papel o digital, y válido para la libre circulación segura entre los estados miembros.
  3. Aplicaciones móviles de rastreo de contactos Covid, con interconexión entre las distintas Apps para intercambiar datos.
  4. Derechos del pasajero: según la normativa de la UE, si se cancela un billete de transporte o del viaje por parte del transportista, los viajeros tienen derecho a elegir entre un bono o un reembolso en efectivo.
  5. Reino Unido y Brexit: no requiere que los ciudadanos europeos soliciten visado si van a pasar una temporada corta, solo identificarse con el pasaporte.
  6. 112: ese el número gratuito que hay que marcar en cualquier lugar de la UE para contactar con los servicios de emergencia. Además, gracias a la Tarjeta Sanitaria Europea, los ciudadanos europeos tienen derecho a la misma asistencia sanitaria que los nacionales del país de la UE en el que se encuentren.
  7. Llamadas y SMS con costes limitados en la UE: todos los ciudadanos europeos pueden utilizar su móvil en cualquier país de la Unión Europea como en su país de residencia. La UE ha establecido una cantidad máxima de 19 céntimos (más IVA) por minuto de llamada hacía otro país miembro, y de 6 céntimos (más IVA) por mensaje SMS.

Este verano preparamos maleta y responsabilidad.


Delta y Delta Plus, viajando por vacaciones

Entre las variantes de coronavirus existentes, parece que la Delta y la Delta Plus se han convertido en “cepa global”, con calificación “preocupante”. La OMS explica que ya se han detectado en 98 países de manera dominante y están catalogadas entre las más contagiosas por su capacidad de alcanzar rápidamente a grandes masas poblacionales. Preocupa especialmente su impacto en grupos de edad aun no vacunados, como los más jóvenes, pudiendo provocar nuevos colapsos sanitarios o desarrollar mutaciones.

Ante esta amenaza masiva y en pleno periodo vacacional, la OMS recomienda encarecidamente evitar grandes concentraciones de gente y valorar la necesidad de viajar este verano. La organización incide en que la vacunación es “vital" estas vacaciones y advierte que una sola dosis no protege completamente de la variante, por lo que recomienda seguir manteniendo todas las barreras de protección.

Un verano de cautela y moderación

La necesidad de desconexión tras un año complejo y la tibieza anticipada en algunas medidas de seguridad respecto al virus en algunos países, han impulsado los encuentros sociales. En España, por ejemplo, las cifras ya evidencian que esta bajada de guardia se ha pagado cara, quintuplicándose los brotes de coronavirus a principios del mes de julio.

Los datos lo piden alto y claro; sigamos siendo responsables y haciendo un esfuerzo por extremar la precaución para salir cuanto antes de esta pandemia.


La variante Epsilon nos pone ‘en jaque’

Como os hemos ido adelantando en anteriores reportajes, las vacunas no están hechas a prueba de bombas. De hecho, un reciente estudio de la Universidad de Medicina de Washington, publicado en la revista Science, ha hecho saltar las alarmas apuntando que, al menos, tres mutaciones de la variante californiana disminuyen la potencia de los anticuerpos inducidos por las vacunas de Pfizer y Moderna, o las infecciones pasadas de Covid-19.

Según este trabajo, las mutaciones permiten evadir totalmente los anticuerpos monoclonales específicos, reduciendo la eficacia de los anticuerpos del plasma de las personas vacunadas, incrementando en un 20% la transmisibilidad respecto a la variante original.

La variante Epsilon fue detectada por primera vez en California, Estados Unidos, el pasado 5 de marzo. Hasta ahora se ha registrado su presencia en otros 34 países y, aunque la OMS no la incluye entre las variantes preocupantes (Alfa, Beta, Gamma y Delta), su especial resistencia a las vacunas debe alertarnos para no bajar la guardia.

Sigamos protegiéndonos, nadie es inmune al contagio

Las cifras de la pandemia apuntan que aún no podemos relajarnos. En Europa, cuando parecía que la situación mejoraba, ya se habla de la quinta ola de contagios, impulsada por la ‘laxitud’ o el precipitado abandono de la mascarilla obligatoria, los viajes de fin de curso de jóvenes sin garantizar las medidas básicas de seguridad o las celebraciones sociales y familiares sin los adecuados controles y medidas de distanciamiento, que no solo ponen en peligro la temporada alta de turismo, y las vacaciones de muchos, sino que compromete la salud de todos.

Recordemos, el peligro sigue ahí fuera.

#Sigamos siendo responsables


Vacunas que protegen, pero no nos hacen inmunes

A día de hoy, más de 944 millones de personas han recibido al menos una dosis de vacuna. Casi mil millones de esperanzas… que en algunos casos exceden la prudencia y hacen que nos pongamos en riesgo.

Una de las creencias más comunes es que la pauta completa de vacunación (varía el número de dosis en función de la farmacéutica) hará que no podamos contagiarnos y, por lo tanto, tampoco contagiaremos.

Falso. Ninguna vacuna proporciona inmunidad completa, aunque evitan padecer un cuadro grave de coronavirus.

A medida que crece el número de personas vacunadas, crece la sensación de libertad y nos relajamos, en ocasiones alentados por algunos gobiernos que autorizan la movilidad sin limitaciones de estas personas, pero es un error.

La vacuna, como el contagio, inmuniza a solo al inoculado que, por lo general, no tendrá síntomas o serán leves. No es lo mismo que la desaparición del virus, que incluso podrá volver a contagiar a esa persona. No sé disponen datos que nos confirmen con rotundidad cuánto tiempo estará inmunizado un individuo ya contagiado o cuánto tiempo protege la vacuna, ni si es resistente a las nuevas cepas que van surgiendo.

Así que, hasta que se desarrolle una vacuna que nos inmunice con un 100% de efectividad, aprendamos de la experiencia acumulada durante estos meses, que nos ha enseñado que mientras haya virus, hay al menos tres necesidades: higiene de manos, uso de mascarilla y distancia social.


Inmunidad de rebaño ¿ilusión o realidad?

Tras entrevistar a un grupo de científicos, la revista Nature ha publicado un artículo que expone razones por las que es improbable que se logre la tan ansiada inmunidad de rebaño, también conocida como inmunidad colectiva o de grupo, y que se da cuando un número suficiente de individuos están protegidos frente a una determinada infección y actúan como cortafuegos impidiendo que el agente alcance a los no inmunizados.

Hasta ahora, nos reconfortaba pensar que cuando existiera un porcentaje superior al 70% de personas vacunadas se bloquearía la transmisión y se alcanzaría el umbral de la inmunidad de rebaño, pero lo cierto es que los expertos empiezan a pensar que esta enfermedad se tornará en endémica, como lo es la gripe, y formará parte de “nueva normalidad”.

Esto viene motivado, en parte, por el hecho de que no está del todo claro que las vacunas eviten la transmisión del virus. La clave de la inmunidad reside en que si una persona se infecta, a su alrededor haya pocas personas susceptibles que puedan mantener la cadena de transmisión. Las vacunas son efectivas en evitar la enfermedad sintomática, pero hay dudas de que protejan frente a la infección.

La inmunidad solo es relevante si la vacuna bloquea la transmisión, pero, si no es así, lo único en lo que se puede confiar es que el 100% de la población esté vacunada, y ahí es donde radica el gran problema.

Existen grandes diferencias en la distribución de las vacunas, con Israel, Reino Unido, Estados Unidos y Serbia en el lado de los más inmunizados y, por ejemplo, países como Líbano, Jordania y Egipto en el otro, pues no han llegado a vacunar ni al 1% de su población, lo que provoca la elevada probabilidad de contagio.

Por otro lado, en estados como Georgia y Utah han vacunado a menos del 10% mientras que Alaska y Nuevo México sobrepasan el 16%. Sumemos a esto que no existen vacunas para los niños, que no podrán vacunarse, lo que obliga a tener que vacunar a muchos más adultos para alcanzar la inmunidad de rebaño.

Solo vacunar de forma rápida y simultánea a todo el planeta, lograría que alcanzásemos la inmunidad. A la vista de lo que sucede con otros coronavirus parece que la inmunidad decrece a medida que pasa el tiempo y, tampoco se conoce la duración de la protección tras la vacuna y si serán necesarios recuerdos de la vacuna.

Seamos realistas con nuestras expectativas y pensemos en cómo convivir con el virus y recordemos que, aunque no logremos la inmunidad de rebaño, vacunar a toda la población hará que se reduzcan las hospitalizaciones y las muertes.

Tal vez la COVID-19 no desparezca pronto, pero hagamos que, con nuestro comportamiento responsable para evitar su propagación, logremos que pierda protagonismo.


Vacunas: ¿cuánto duran?

¿Cuánto tiempo protege la vacuna? ¿Las nuevas variantes del coronavirus harán que se modifique la vacunación? ¿Estas variantes afectan al tiempo de protección? ¿Se están investigando nuevas vacunas para las nuevas variantes?

Las respuestas a estas cuestiones han ido variando desde el comienzo de la pandemia. Te traemos las más actualizadas… lo que contestan los científicos a mediados de 2021:

  • No se conoce durante cuánto tiempo protegerán las vacunas. La hipótesis que suena con mayor fuerza es que se necesitarán refuerzos, pero aún no se ha definido ni el cómo ni el cuándo, aunque lo razonable es pensar en un periodo de un año. En Reino Unido e Israel se está monitorizando a personas que fueron vacunadas hace 9 meses, y conservan la protección.
  • El motivo por el que existe incertidumbre es porque el SARS CoV-2 es algo completamente nuevo e incomparable, dado que otros coronavirus no han sido profundamente estudiados porque causaban síntomas leves. Además, existe el riesgo de nueva exposición de las personas vacunadas, que “refresca” la memoria inmunitaria y eleva los niveles de anticuerpos.
  • Se valora la posibilidad de administrar una tercera dosis, si es un recuerdo homólogo, que persigue que la respuesta inmune se debilite. El heterólogo se haría contra las nuevas variantes posibles del SARS-CoV-2 que no fueron neutralizadas de manera efectiva por las vacunas actuales.
  • Probablemente la aparición de nuevas variantes emergentes haga que sea necesario implantar una nueva política de vacunación.

Será el tiempo el que determine qué vacunas necesitarán refuerzos porque son productos sobre los que aún no hay experiencia y, por lo tanto, no se sabe si existe un tipo de vacuna que proporcione más memoria que otros. También para decidir si existirán vacunas combinadas para la tercera dosis, será la misma o específica para las variantes.


Nuevas cepas, nuevos nombres

Desde el pasado 1 de junio, la OMS ha decidido renombrar a las nuevas cepas del coronavirus, utilizando letras del alfabeto griego. El objetivo no es otro que evitar estigmatizar a los países donde se detectaron por primera vez cada una de las variantes.

Y, para que no te pierdas con las nomenclaturas, aquí tienes un pequeño resumen de las correspondencias:

La aparición de estas nuevas variantes hace cuestionarse a la comunidad científica la efectividad de las vacunas desarrolladas y las consecuencias sobre la inmunidad de grupo.

A día de hoy, sin datos definitivos sobre el impacto de estas variantes sobre la efectividad de las vacunas, sí disponemos de algunos estudios realizados a pequeña escala que arrojan primeras conclusiones:

Alfa

A pesar de su mayor transmisibilidad y su posible afectación grave, parece ser que no es lo suficientemente fuerte para anular la efectividad de las vacunas de Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Novamax.

Beta

Pfizer y Moderna han detectado que sus vacunas son seis veces menos efectivas frente a esta cepa que ante la original del coronavirus y trabajan para desarrollar nuevos prototipos que neutralicen mejor esta variante. Por su parte, los científicos de AstraZeneca dijeron que su eficacia ante esta variante es prácticamente inexistente, lo que hace necesario desarrollar un nuevo prototipo. En relación a Janssen, su eficacia es del 57% frente a la variante beta, similar a la de Novavax, cuya vacuna experimenta una caída al 50% de eficacia.

Gama

Esta es la cepa del coronavirus de la que menos datos se tienen. A día de hoy, se conoce que tiene mayor capacidad de transmisión, y, en cuanto a la efectividad de la vacuna, parece ser que esta nueva cepa presenta un impacto parecido a la variante beta en la efectividad de las vacunas. Sin embargo, hasta el momento, los datos no permiten sacar ninguna conclusión definitiva.

Delta

Se trata de una de las variantes más alarmantes y que actualmente está asolando la India y transmitiéndose por distintas partes del mundo. A esta variante se le denomina también doble mutante, y la OMS ha advertido que existen estudios que apuntan que es más contagiosa y resistente a algunas vacunas y tratamientos. Estudios preliminares de la vacuna de Novavax informan de que, esta vacuna, podría no hacer frente a esta nueva cepa.

Sigamos atentos y seamos responsables para evitar la transmisión de este virus en cualquiera de sus variantes.


Novavax… ¿el no va más?

Llegan noticias muy esperanzadoras desde Estados Unidos de la mano de la farmacéutica Novavax, que ha compartido los resultados de un nuevo estudio sobre la efectividad de su vacuna, que aseguran es superior al 93% frente a las distintas variantes del coronavirus y del 90% en pacientes de alto riesgo.

El estudio se realizó con 30.000 personas de las que dos tercios recibieron dos dosis, con tres semanas de intervalo, y un tercio placebo. Se registraron 77 casos de contagio, 14 de ellos de personas vacunadas.

Ante estas noticias, todos se preguntan cuándo saldrá del laboratorio para ser utilizada en casos reales, y la empresa afirma tener una capacidad de fabricación de 100 millones de dosis al mes para finales del tercer trimestre de 2021 y de 150 millones de dosis al mes para finales del cuarto trimestre de este año.

¿Euforia o prudencia?

Ante la promesa de Novavax, el veloz ritmo de vacunación y, en Europa, el descenso del número de contagios, ingresos hospitalarios y fallecidos, son varios los gobiernos europeos que hablan de eliminar gradualmente el uso de las mascarillas, siendo un primer paso acabar con la obligación de usarla en exteriores.

Francia ya ha anunciado que no obligará a llevar la mascarilla en exteriores a partir del 1 de julio, si las cosas van según sus pronósticos, en un país que ya tiene a 30 millones de personas vacunadas con al menos una dosis, y donde el plan de desescalada finaliza el 30 de junio. Alemania o España estudian también esta medida, si se cumple el calendario de vacunación y se logra la inmunidad de grupo.

El verano pasado la laxitud en las medidas de prevención provocó un crecimiento de casos. Esperemos que en esta ocasión, la relajación de las obligaciones vaya acompañada de la suficiente responsabilidad y prudencia.


Todo sobre el “Pasaporte Covid”

Pendientes de que en los próximos días Europa ponga en marcha su “Certificado digital verde”, la OMS advierte del enfoque restrictivo del mismo frente a otros países.

En Europa, la reducción en el porcentaje de contagios y fallecidos parece abrir una puerta a la reactivación del turismo y a la apertura de fronteras.

La decisión de contar con el Certificado verde digital surge en el mes de marzo en el seno del Parlamento Europeo con idea de crear una pasarela de circulación que facilite el movimiento de ciudadanos por el continente y evitar que se repita la "fragmentación" en las medidas de los países miembros, como ha ocurrido durante toda la pandemia.

¿Qué es?

El pasaporte Covid se expedirá en los siguientes casos:

  1. Personas vacunadas contra el COVID-19.
  2. Personas que tengan una prueba de COVID-19 con resultado negativo.
  3. Personas que se hayan recuperado, tras haber pasado la enfermedad del COVID-19.

¿Quién lo puede solicitar?

Se expedirán tanto a los ciudadanos europeos, como a sus familiares, sin importar la nacionalidad. También se expedirán a ciudadanos de otros países que residan en la UE, así como a otras personas que tengan derecho a entrar o viajar a otros países miembro.

¿Cómo es?

  • Se trata de un certificado reconocido y legible en la Unión Europea, que será emitido de manera digital o en papel de forma totalmente gratuita.
  • Tendrá un código QR y una firma digital para asegurar la autenticidad.
  • El idioma del certificado será en la lengua nacional de la persona y en inglés.
  • Incluirá otra información esencial personal.
  • No será un requisito previo para el ejercicio del derecho a la libertad de circulación, ni será considerado como un documento de viaje.

¿Son obligatorios?

No. La libre circulación es un derecho fundamental en la Unión Europea, por lo que el certificado digital verde no puede ser una condición obligatoria para viajar por el continente. Esta medida es una forma de garantizar el turismo seguro. Se trata de una aplicación destinada a facilitar los controles sanitarios en las fronteras.

¿Cuándo entra en vigor?

Estará disponible a partir del 1 de junio, siempre y cuando los distintos países miembros estén en condiciones reales de empezar a usarlo. En caso contrario, la entrada en vigor oficial está prevista para el 1 de julio.

Validez

Se trata de una medida especial y temporal por la situación derivada del COVID-19. Cuando la OMS declare el fin de emergencia sanitaria, se suspenderá el certificado digital verde.

La validez de las pruebas del certificado no está aún armonizada, por lo que es decisión de cada estado miembro (actualmente varían de 24 a 72 horas antes de la llegada).

Respecto a las vacunas que serán validadas, los diferentes estados miembros deben aceptar certificados de vacunación emitidos en otros países de la UE con vacuna aprobada para su uso por la Agencia Europea de Medicamentos. Actualmente, se aceptarían certificados de vacunación las vacunas AstraZeneca, Pfizer-BioNTech, Moderna y Janssen. Si un ciudadano ha sido vacunado con otra vacuna, como la rusa o la china, será el propio estado miembro al que el viajero vaya el que decida si acepta esa vacuna o no.

¿Cómo funcionará?

El certificado (ya sea digital o impreso), dispondrá de un código QR que permitirá confirmar su autenticidad y podrá ser leído por todos los países de la Unión Europea.

¿Dónde se solicita?

Serán los estados miembro los que se responsabilizarán de su expedición y verificación. De este modo, tendrán que introducir los cambios que se consideren pertinentes para poder llevar a cabo esta novedad. Podrán expedir los certificados las autoridades sanitarias, hospitales, centros donde se realicen pruebas, etc.

Ventajas

Todo ciudadano en posesión de un certificado digital verde debe quedar exento de las restricciones a la libre circulación. Si un estado miembro sigue exigiendo a sus titulares una cuarentena o una prueba, deberá notificarlo a la Comisión Europea y justificar su decisión.

“Pasaporte Covid” en otros países

La situación desigual de la evolución de la pandemia en otros países hace más complejo llegar a cerrar estas pasarelas de circulación prioritaria, más aun cuando no se han establecido los protocolos para restablecer la conectividad aérea entre muchos de ellos.


Asia se confía y el coronavirus les castiga

Desde Asia nos llegaron las primeras noticias sobre el coronavirus, también las primeras medidas restrictivas… y ahora, los primeros brotes tras una supuesta vuelta a la normalidad.

Taiwan ha sido el país que más historias de éxito ha acumulado durante esta pandemia: cierre de fronteras temprano o cuarentena obligatoria para los ciudadanos que regresaban a casa, hacían que Bloomberg lo recomendara en su ranking de mejores países para vivir este periodo. Con 24 millones de habitantes, en el primer año de coronavirus solo había reportado 11 fallecimientos y mil casos positivos, con ninguna infección durante ocho meses seguidos.

Estos datos tan alentadores han provocado que los taiwaneses fueran reticentes a vacunarse. Sin embargo, Taiwan ha vivido su peor brote desde que comenzara la pandemia. El origen puede deberse al personal de China Airlines que pasó la cuarentena en uno de los hoteles del país. La realidad es que, en los últimos 15 días, se han diagnosticado más del 75% del número total de casos desde el inicio de la pandemia, con el triste record de 335 nuevos casos en un solo día, algo inimaginable para esta población que creía poder recuperar su normalidad sin ayuda de vacunas.

El país ha tenido que regresar así a las duras restricciones vividas en el resto del mundo al comienzo de la pandemia, repitiéndose también las imágenes de largas colas en los supermercados, desabastecimiento de algunos productos, etc…

No solo Taiwan fue considerado un caso de éxito por su gestión de la pandemia y ahora es golpeada con dureza. Singapur, Korea del Sur o Japón, también se resienten y, como Taiwan, tienen porcentajes de vacunación inferiores al 3%.

Su experiencia nos recuerda lo que desde el comienzo sabemos, que no podemos bajar la guardia.


Test: cómo son y para qué sirven

En un vistazo, te damos a conocer cuáles son los diferentes tipos de test de diagnóstico de COVID-19 que existen en el mercado para que, cuando te veas en la necesidad o en la voluntad de realizarlo, sepas cómo va a ser el proceso, el tiempo que tendrás que esperar para conocer el resultado y qué tipo de información te va a proporcionar.

Prueba PCR

A través de exudado nasofaríngeo, pero en algunos casos con muestras de saliva, sirve para detectar la presencia del virus. La muestra se procesa en el laboratorio y puede tardar varias horas. Un resultado positivo significa que el virus está presente y probablemente existe una infección en curso. Sin embargo, no es capaz de detectar si ya se ha superado la enfermedad.

Test de antígenos

Con una muestra de exudado nasofaríngeo o nasal, e incluso con una muestra de saliva, sirve para detectar una infección activa, al identificar la presencia de proteínas del virus. El resultado puede obtenerse en pocos minutos. Un resultado positivo significa que el virus está presente y probablemente existe una infección en curso.

Se debe realizar durante los siete primeros días desde la infección, cuando la carga viral está en su punto más álgido. Al igual que las pruebas PCR, no es capaz de detectar si ya se ha superado la enfermedad.

Test de antígenos para autodiagnóstico

Las pruebas de autodiagnóstico, que solo debes adquirir en farmacias y para las que no necesitas receta, están certificadas y pueden ser realizadas por no profesionales, por lo que son un buen complemento a otros métodos diagnósticos.

Test de anticuerpos

Estos requieren muestras de sangre. Las pruebas rápidas requieren una pequeña punción con una lanceta, mientras que las de laboratorio se obtienen por extracción. Las pruebas serológicas o de anticuerpos detectan diferentes tipos de anticuerpos específicos frente al virus. No detectan la presencia del virus, pero sí la respuesta inmunológica del individuo a través de la detección de dos tipos de anticuerpos: IgM y/o IgG.

  • IgM: inmunoglobulinas (anticuerpos) que aparecen en la fase temprana de la infección y desaparecen a las pocas semanas.
  • IgG: inmunoglobulinas (anticuerpos) que aparecen en la fase tardía de la infección y permanecen largo tiempo, a veces años.

Si quieres conocer más detalles, haz clic y accede a la web de la AEMPS.


Vacunas – Cuando los elevados beneficios ganan a las bajas probabilidades de riesgo

Pasadas las primeras semanas de vacunación con el fármaco de AstraZeneca, y tras haberse notificado varios casos de tromboembolismo tras recibir la vacuna, el Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia europeo (PRAC), ha realizado un exhaustivo informe con las conclusiones del estudio realizado.

Conoce los resultados para construir tu propia opinión basada en los datos de fuentes oficiales.








La OMS advierte: ¡Ni mucho menos esto ha terminado!

Todos sabemos lo esencial que es afrontar las batallas con realismo y mirada positiva. El problema es cuando la positividad nos nubla la vista y nos lleva a ignorar la objetividad de las cosas y a cometer imprudencias.

Llevado esto a la situación de crisis global sanitaria que vivimos, se traduce en que debemos ser conscientes de que si bien los países avanzan en la campaña de vacunación del coronavirus, el contagio sigue también su desarrollo imparable.

De hecho, recientemente, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha asegurado que si el ritmo actual de fallecimientos persiste, dentro de tres semanas el número de muertes en 2021 a causa del coronavirus será superior al total de las registradas en 2020. Además, los contagios reportados desde comienzos de este año, ya superan los del año anterior.

También la OMS calcula que el número real de fallecidos a causa de esta enfermedad se sitúa entre seis y ocho millones de personas en el mundo. Es casi imposible cifrar con precisión, dado que existe la sospecha de que algunos gobiernos no están ofreciendo datos reales, como es el caso de India o China. Ante tanta incertidumbre solo queda el camino de seguir haciendo las cosas bien, con la idea clara de que aunque hay avances, ¡ni mucho menos esto ha terminado! y sólo con disciplina podremos colaborar al fin de esta ya demasiado larga situación.


¿Un coadyuvante farmacológico a la vacuna?

Pasados varios meses desde que se iniciaran las campañas de vacunación en todo el mundo, con una implementación desigual, Israel avanza en el desarrollo de un nuevo medicamento que, si bien no reduce la presencia del virus en el cuerpo, sí disminuye su impacto en los pulmones.

Se trata de una medicina llamada EXO-CD24, que se coloca en un inhalador y ha de ser respirada durante tres minutos. Este descubrimiento supondría una revolución, ya que no se han encontrado efectos secundarios y en la fase 1 de pruebas se ha demostrado un 95% de efectividad en pacientes de coronavirus en estado moderado y grave.

Nadir Arber, uno de los investigadores involucrados, afirma que, aunque las vacunas cumplan su función, el coronavirus permanecerá entre nosotros de una u otra forma, por lo que el desarrollo de un medicamento como el EXO-CD24 resulta necesario porque se trata de una preparación innovadora basada en exomas enriquecidos con CD24, que erradica la tormenta de citosinas resultantes del virus Covid-19. Se administra una vez al día por inhalación, durante cinco días, y se logra inhibir la acción de la vía que conduce la tormenta inmunológica y la secreción de múltiples citoquinas, una reacción descontrolada del sistema inmunológico que ha tenido un desenlace fatal para muchos de los enfermos de Covid-19.

Cualquier ayuda es poca para combatir al enemigo común, así que todas nuestras esperanzas están depositadas en el descubrimiento de nuevos fármacos que ayuden a combatirlo y en que la vacunación avance rápidamente entre la población mundial para alcanzar la inmunidad de rebaño.

Unidos somos más fuertes.


Presos del "long Covid"

Los problemas de salud no abandonan a los pacientes Covid cuando su PCR ya es negativa. Un meta-análisis de 15 quince estudios con información de más de 47.000 pacientes de distintos continentes revela que el 80% de quienes han padecido Covid-19 siguió con uno o más síntomas o parámetros analíticos anormales después de pasar la infección aguda e identificó casi 50 síntomas distintos.

Covid más allá de la infección

La comunidad científica no ha puesto aun definición a los otros efectos del Covid que coloquialmente se conocen como “long Covid” o “Covid persistente”, al tratarse de un complejo sintomático multifactorial que afecta a determinadas personas más allá del tiempo de duración de la enfermedad.

Conforme avanza la pandemia y es posible analizar y contrastar un mayor número de casos, conocemos más sobre estos efectos persistentes, concluyendo que la mayor parte de afectados son mujeres de mediana edad, que pasados unos meses desde el contagio siguen manifestando sintomatología muy variada.

En la actualidad se han descrito alrededor de 200 síntomas distintos, llegando a identificarse hasta 50 en algunos pacientes.

Los expertos indican que el Covid ha roto el proceso “natural” (habitual) de una enfermedad en la que vemos un posible inicio sintomático, una evolución, una teórica reducción de los síntomas y una curación, y en el que intervienen no solo el mecanismo que inicia la infección, sino el de defensa que tiene nuestro cuerpo.

La complejidad del Covid es que se trata de un virus respiratorio que afecta a los sistemas respiratorio y cardiovascular. Además, al tratarse de un virus neurotrópico, tiene capacidad de penetrar en el sistema nervioso central y afectar tanto a las neuronas como a las células gliales.

La investigación, clave para entender la enfermedad

Los estudios apuntan que no podemos considerar la enfermedad como un síndrome post-viral, aunque tiene algunas de sus características, sino que su alcance es mucho más amplio con daño multiorgánico y neurológico.

Pese a que algunos especialistas lo comparan con la fibromialgia, la fatiga crónica, o la depresión, la comunidad científica indica que “sería un grave error incluir esta afección en otra patología que ya conocemos” e indican que “es vital seguir investigando”.

Los expertos indican que el Covid persistente debería abordarse desde una aproximación multidisciplinar, y no solamente con ansiolíticos, y actuar coordinadamente desde la primera actuación del médico de Atención Primaria, junto a los especialistas (fisioterapeutas, logopedas, psicólogos, neuropsicólogos,...)

Los pacientes por Covid persistente sufren muchísimo ya que están viendo cómo su vida está cambiando y tienen una notable incapacidad en su entorno familiar, social y profesional, en algunos casos incapacitante. Además, distintos estudios apuntan que aquellos pacientes que padecen cinco o más síntomas durante la primera semana de la enfermedad son más propensos a sufrir 'long Covid'.

Algunos de los síntomas detectados, especialmente tras las primeras olas de contagio serian estos:

Asimismo, los síntomas pueden, fluctuar o persistir en el tiempo; empeorar con el esfuerzo físico y mental o provocar limitación de la capacidad funcional.

Aún queda un largo camino por recorrer en cuanto a la investigación de los efectos derivados del Covid. Por ello, y a pesar de que las vacunaciones en los distintos países van ampliando su cobertura, es fundamental seguir cumpliendo escrupulosamente las medidas de seguridad básicas de higiene, distancia social y mascarilla, para evitar el contagio, tal y como desde Codere en Positivo recordamos siempre.






Devastación en la India

El coronavirus se hace más fuerte entre los más débiles. Abril de 2021 nos trae noticias desoladoras desde India: la fiereza de una nueva cepa arrasa el país, donde se acumulan ya más de 20,7 millones de casos desde que comenzara la pandemia y casi 230.000 fallecimientos.

En la actualidad, con casi cuatro millones de contagios activos, la mitad de los registrados en todo el mundo, es la segunda nación más dañada en términos absolutos, solo por detrás de Estados Unidos.

Las cifras son tan dramáticas como las imágenes que nos llegan desde allí, de llamas ardiendo por los funerales masivos en los crematorios, en un país en el que las comunidades creen en la inhumación de sus muertos, y no en la incineración. Mientras los tribunales hablan de “un acto criminal no menor a un genocidio" y piden mayor ayuda internacional urgente, que para hacer frente al colapso sanitario, se ha comprometido a enviar equipos de oxígeno y medicamentos.

Además, se realizará la instalación de cerca de 550 plantas generadoras de oxígeno que llegarán de diferentes partes del mundo para poder suplir la demanda actual.

El país sufrió uno de los confinamientos más estrictos del mundo, que cerró durante dos meses a 1.383 millones de personas, con un plazo de cuatro horas desde que se comunicó hasta que se materializó, lo que provocó el noqueo de su economía.

En un país con las zonas metropolitanas más densas del mundo, el virus se está extendiendo sin cortapisas en las ciudades, donde es casi imposible que se realice el distanciamiento físico por el elevado índice población, con personas hacinadas, barriadas de chabolas y muchas zonas sin agua corriente. Además, la migración que se está produciendo de las zonas rurales a la ciudad y viceversa, facilita la expansión incontrolada del virus.

Mientras, llama poderosamente la atención que, a pesar de que el país es productor de medicamentos como Remdesivir o Tocilizumab, los hospitales precisan con urgencia más dosis de ambos antivirales para tratar a los pacientes más severos con coronavirus.

Un nuevo ejemplo, quizá el más alarmante, de que solo juntos, sin dejar a nadie atrás, saldremos de esta crisis.


Sol y dieta mediterránea, aliados frente al Covid

La importancia de la vitamina D frente a los efectos de la Covid

Contar con niveles elevados de vitamina D no solo nos protege de numerosas patologías relacionadas con la salud ósea, además de la depresión y algunas enfermedades autoinmunes, sino que recientemente científicos y sanitarios han dictaminado que existe evidencia científica clara de que “la vitamina D reduce las infecciones, hospitalizaciones y muertes por coronavirus”. Concretamente, los expertos apuntan que “los niveles bajos de vitamina D aumentan notablemente la probabilidad de infecciones por Covid-19”.

La vitamina D y la depresión

Algunos estudios han demostrado que los niveles bajos de vitamina D también pueden asociarse a la aparición de síntomas depresivos, ansiedad o insomnio, así como a trastornos depresivos que aparecen con carácter estacional, o de forma repetida en épocas concretas de año (síndrome premenstrual), dado su papel neurotransmisor sobre la regulación de la serotonina en el cerebro.

La vitamina D se sintetiza en su mayor parte en nuestro organismo por la acción del sol sobre la piel, y, en menor medida, por el aporte de unos pocos alimentos y aportes medicinales (bajo prescripción médica). Por ello los niveles en sangre son menores durante los meses de invierno y su ausencia es especialmente acusada en países con pocas horas de sol o entre aquellas personas que han sufrido largas cuarentenas o confinamientos como los vividos durante la pandemia.

Los sanitarios recomiendan tomar al menos 15 minutos de sol al día para favorecer la síntesis de vitamina D (preferiblemente en horario de mañana, antes de las 11:00 horas o después de las 16:00 para evitar la radiación más fuerte del día).

Además, la vitamina D tiene muchos beneficios para la salud:

  • Contribuye a absorber mejor el calcio.
  • Regula el nivel de fósforo en la sangre.
  • Ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre.
  • Refuerza el sistema inmunitario aumentando nuestras defensas.
  • Promueve el antienvejecimiento celular.
  • Regula el sistema inflamatorio.
  • Mejora los síntomas del síndrome de intestino irritable y es beneficiosa en pacientes con cáncer de mama.
  • Mejora el funcionamiento de las neuronas.

Sí a la vitamina D pero sin pasarnos. El exceso de vitamina D en el organismo (toxicidad por vitamina D) puede ser perjudicial y provocar náuseas, vómitos, falta de apetito, estreñimiento, debilidad y pérdida de peso, dañar los riñones o elevar el nivel de calcio en su sangre (hipercalcemia) pudiendo provocar confusión, desorientación y problemas del ritmo cardíaco. El exceso de exposición al sol no causa intoxicación por vitamina D porque el cuerpo limita la cantidad que produce, por lo que los casos de toxicidad ocurren fundamentalmente en la toma excesiva de suplementos vitamínicos sin control médico.

La vitamina D y la alimentación

Como hemos visto, recomponer los niveles de vitamina D es fundamental tras periodos de confinamiento o periodos invernales con menor exposición solar.

Hay algunos alimentos ricos en vitamina D que puedan ayudarnos a incrementar los niveles de esta vitamina en sangre:

  • El aguacate
  • El pescado azul (la caballa, las sardinas, el bonito, las anguilas, el atún, los arenques, los salmonetes, el salmón y en el pez espada…)
  • Los huevos (siendo importante consumir el huevo entero, ya que es en la grasa de la yema donde se disuelve la vitamina).
  • Los lácteos enteros (no desnatados, ya que la vitamina necesita la grasa de la leche para sintetizarse).
  • La carne de ternera y pollo o los champiñones (la mejor manera de potenciar que mantengan la vitamina D es limpiarlos y ponerlos al sol antes de cocinarlos).
  • Otros alimentos ricos en vitamina D serían el hígado de ternera y de conejo, los cereales, el queso y las bebidas vegetales de avena y soja, entre otros.

¡No hay excusas! Revisemos nuestras rutinas de alimentación y actividad al aire libre y apostemos por nuestra salud. Cuesta muy poco mantener un nivel adecuado de vitamina D y son muchos los beneficios que conlleva.


¿Quién es quién en el tablero de las vacunas?

En los últimos meses hemos aprendido a familiarizarnos con el nombre de distintas farmacéuticas y de sus vacunas. Moderna, Pfizer, Janssen o Moderna, son algunas de las que más resuenan, aunque no son las únicas.

Todas tienen como objetivo atacar al mismo virus, pero no son iguales. Difieren en su porcentaje de eficacia, efectos secundarios o rangos de edad para las que se han ido definiendo como más indicadas. En las próximas líneas trataremos de conocer un poco más sobre cada una de ellas.

Dosis

Solo Janssen precisa de una sola dosis, mientras que el resto requiere dos. En el caso de Pfizer y AstraZeneca, se establece un intervalo de 21 días entre dosis, mientras que Moderna requiere 28 días.

Eficacia demostrada

La revista The New England Journal of Medicine sitúa la eficacia de Moderna y Pfizer en torno al 95%. Moderna es particularmente eficaz (95,6%) en personas entre 18 y 64 años, aunque también advierten que los datos disponibles no son suficientes para concluir que la eficacia dependa de la edad.

Por su parte, The Lancet reveló en diciembre que la eficacia de AstraZeneca es de un 70%, pero a día de hoy se trabaja para conocer qué cantidad de dosis (media o completa) garantiza mayor eficacia. La farmacéutica declara con orgullo que el 100% de personas vacunadas han generado anticuerpos tras recibir la segunda dosis.

En el caso de Janssen, a día de hoy se siguen realizando ensayos clínicos para demostrar su efectividad, con datos que avalan como mínimo una reducción del 67% de casos asintomáticos y una efectividad del 86% en casos graves y hospitalizaciones.

¿Cómo actúan?

Pfizer y Moderna tienen en común haber configurado una molécula basada en ARN mensajero, que encapsula una serie de instrucciones genéticas de la proteína del coronavirus S (espícula) que se introduce en el organismo para generar la respuesta inmune.

AstraZeneca trabaja en una versión debilitada del adenovirus del resfriado común y que genera una respuesta inmunitaria muy fuerte con una sola dosis. Además, también contiene la molécula ARN mensajero.

La de Janssen es capaz de “despertar” al sistema inmunitario para que reconozca el ataque del virus.

Efectos secundarios

Molestia en el lugar donde se ha puesto la inyección, cansancio y dolor de cabeza, son algunas de las reacciones que aparecen, más o menos al 40% de las personas vacunadas, con una duración inferior a 48 horas.

Sin embargo, AstraZeneca y Janssen están bajo lupa por haber causado, en raras ocasiones, problemas de coagulación o trombos, y en ambos casos las autoridades sanitarias se han apresurado a asegurar que los beneficios de recibir la vacuna superan a los riesgos.

¿A quién se administra?

En la mayoría de los casos, las primeras en ser autorizadas fueron las distribuidas entre el personal sanitario y los ancianos de las residencias, así como en las fuerzas del orden y personas mayores. En Europa, Pfizer fue la primera, y le siguieron Moderna (administrada a trabajadores de centros sanitarios), AstraZeneca, que se utiliza en personas entre 60 y 69 años, y por último Janssen, para personas entre 70 y 79 años. Estos grupos se han ido cambiando de forma paulatina, en función de las reacciones adversas detectadas, así como de las dosis disponibles.

¿Cómo se conservan?

La más exigentes son Pfizer, que requiere -75ºC, y Moderna, que necesita -20ºC,

En el lado opuesto, AstraZeneca puede conservarse a la temperatura de la nevera, lo que facilita, su logística y conservación. En el caso de Janssen, también puede conservarse durante tres meses a temperatura de una nevera convencional y durante dos años a -20ºC, lo que hace que la logística sea perfectamente compatible con el transporte de cualquier otro medicamento.

Coste de fabricación

También en este caso existen diferencias:

AstraZeneca: 3€

Janssen:7€

Pfizer:15€

Moderna: 21€


AstraZeneca – Permanece atento a estos síntomas

Es indudable que la llegada de la pandemia ha logrado que todos nos preocupemos mucho más por aspectos que antes no formaban parte de nuestras charlas cotidianas. Los distintos tipos de mascarillas, la eficacia de las mismas e incluso cuáles son los procesos de validación de una vacuna antes de comenzar a ser utilizada, son los más comunes.

En el caso de las vacunas, a nadie se le escapa que fueron aprobadas en tiempo récord, pero, tal y como ya hemos compartido en distintos artículos de esta publicación, no se pasó por alto ninguna parte del proceso. Tan solo se acortaron los tiempos de aprobación en beneficio de detener el avance de los contagios y la enfermedad.

Una vez trascurridos los primeros meses de uso de la vacuna de AstraZeneca, han saltado las alarmas en Europa, y la Agencia Europea del Medicamento ha solicitado a las personas que ya han recibido una o las dos dosis, que permanezcan atentas a posibles dolores de cabeza persistentes, dificultad para respirar o visión borrosa.

Esta advertencia es la consecuencia de que se han registrado casos de trombos venosos cerebrales y de la vena esplénica (en el hígado). En el caso de los trombos cerebrales, de los primeros 86 casos que se informaron tras vacunar a 25 millones de personas, 18 provocaron el fallecimiento de las personas inoculadas con la vacuna anticovid. Si bien es cierto que el porcentaje no es elevado, no es menos cierto que es necesario conocer si se debe a una causa-efecto, así como valorar si los beneficios de la vacuna superan a los riesgos de los efectos secundarios.

Según algunos expertos, estos efectos son similares a los que les suceden a pacientes tratados con heparina, y puede deberse a que se produzca una respuesta inmune anormal a la vacuna provocando un coágulo y bajo número de plaquetas.

Además, se ha observado que se produce con mayor frecuencia en mujeres menores de 60 años, dos semanas después de la primera dosis de la vacuna, y se aconseja mantenerse vigilante desde el tercer o cuarto día posterior a la inyección hasta que se cumplan esas dos semanas. Estos efectos no fueron detectados en los ensayos, debido a que se realizaron con decenas de miles de personas, y los efectos han aparecido tras vacunar a millones.

Si has recibido la vacuna, o conoces a alguien que ya lo haya hecho, estos son los síntomas que debes vigilar para evitar cualquier tipo de complicación y recibir asistencia médica inmediata que ayude a una rápida recuperación:

  • Dolor de cabeza intenso, nada normal, que empeora al tumbarse
  • Dificultad para respirar
  • Dolor en el pecho
  • Piernas hinchadas
  • Dolor abdominal persistente
  • Síntomas neurológicos, como dolores persistentes y fuertes de cabeza o visión borrosa.
  • Pequeñas manchas de sangre bajo la piel (petequias), más allá del lugar de la inyección

Lo cierto es que no es inusual que, al emplear un fármaco en millones de personas, aparezcan efectos secundarios más o menos graves y poco frecuentes, pero la vacuna ha demostrado un beneficio muy elevado que hace que se siga recomendando su uso porque, tal y como indica Emer Cooke, directora de la Agencia Europea del Medicamento, el riesgo de mortalidad por covid es mucho mayor que el de fallecer por estos efectos poco frecuentes.

Es responsabilidad de todos contribuir a detener el avance de la pandemia y ayudar a recuperar nuestras vidas tan pronto como sea posible.


Efectos secundarios

La vacuna de AstraZeneca ha generado recelos entre la población. La EMA, Agencia Europea del Medicamento, ha relacionado la vacuna con la aparición de trombos, lo que ha provocado que miles de personas que debían acudir a recibir su dosis, no lo hayan hecho.

Los casos reportados tras la vacunación son de 0,65 por cada 100.000 vacunados, mientras que el uso de anticonceptivos orales pueden provocarlo entre 50 y 120 casos por cada 100.000 mujeres al año y, en el prospecto de algunos corticoides y antipsicóticos, se indica que pueden producir trombos en 1 de cada 100.000 personas.

Y es que el uso de anticonceptivos hormonales simples como el de los combinados (los que mezclan estrógeno-progesterona) conlleva cierto riesgo de sufrir tromboembolismo venoso, siendo superior en el segundo caso, sobre los que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMP) estima que pueden producirse entre 50 y 120 casos por cada 100.000 mujeres, dependiendo de la composición de las píldoras, y también del perfil de la paciente con factores que aumentan la probabilidad, tales como el sobrepeso, la edad o el tabaco.

Además, tal y como señala la Sociedad Española de Medicina Interna, el riesgo cero no existe cuando se administra un medicamento, y son varios los fármacos que pueden provocar trombos. Los que más se asocian son aquellos que contienen estrógenos, ya se tomen como anticonceptivos, como tratamiento hormonal sustitutivo o como tratamiento del acné juvenil. Junto a este grupo, están otros que se pautan para el cáncer.

Por su parte, la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia informa de que la heparina (un anticoagulante) puede tener un “efecto protrombótico”, así como los anabolizantes o los corticoides, que en ocasiones se han asociado a esta afección. Este es el caso de la prednisona, que se emplea para el asma o la artritis, y que puede afectar a 1 de cada 100.000 personas provocando tromboembolismo.

También debemos considerar que los antipsicóticos, en particular los antidepresivos, se asocian a un mayor riesgo de trombosis que, asociado a una actividad física inferior, lo agrava.

Existen otros medicamentos, que con frecuencia tenemos en el botiquín de nuestra casa, como el paracetamol, el ibuprofeno, la aspirina o el nolotil, que no están exentos de efectos secundarios. De hecho, se asocia el consumo elevado de ibuprofeno con un mayor riesgo de padecer una trombosis arterial.

En resumen, efectos secundarios raros o poco frecuentes siempre deben ser tenidos en cuenta a la hora de tomar un medicamento y valorar si el balance entre riesgos y beneficios, es positivo y, en el caso de la vacuna, el beneficio es muy superior al riesgo.


Laboratorio Gibraltar

Con una población inferior a 34.000 personas, la ciudad de Gibraltar, pequeña península del extremo sur de la península ibérica, se ha convertido en el primer lugar en experimentar cómo será la vida tras la pandemia, al contar con casi el 80% de la población inmunizada con un plan bautizado como “Operación Libertad”, que incluye la vacunación de sus 15.000 trabajadores transfronterizos, 9.000 de ellos españoles y el resto pertenecientes a otras nacionalidades.

Lo primero que sorprende es ver a sus habitantes salir a la calle sin necesidad de mascarilla. Poder pasear por las calles, respirando el aire fresco sin la protección de filtros, es algo que los demás casi ni recordamos (eso sí, allí deben utilizarse aún en interiores, donde la adecuada ventilación no está plenamente garantizada). Además, no existen restricciones horarias, ni toques de queda, recuperando así la libertad de transitar sin estar pendiente de un reloj.

A comienzos de abril, Gibraltar registraba solo diez casos activos, dos de ellos visitantes. Estas cifras tan bajas, junto con el elevado porcentaje de personas vacunadas, han logrado que los gibraltareños sean los primeros en volver a la normalidad, y mucho antes de lo previsto.

Mientras, otros países como Estados Unidos, Reino Unido, Israel y Chile llevan tan avanzada su vacunación, que también empiezan a caminar por la calle sin mascarilla y a retomar viejos hábitos.

Israel ha demostrado al mundo que Pfizer/BioNTech tiene una efectividad del 95,8% en prevenir hospitalizaciones y muertes. Abren gimnasios, hoteles y sinagogas, y vuelven los eventos deportivos con un 75% de capacidad máxima y un límite de 300 personas.

Solo la vacunación de más del 70% de la población, para alcanzar la inmunidad de grupo, unido a tasas ínfimas de contagio, permitirá que regresemos a la normalidad.

Está en la mano de cada uno de nosotros contribuir a conseguirlo, atendiendo las normas sanitarias, no vulnerando las restricciones y vacunándonos cuando nos toque.


400 millones de personas dan esperanza al planeta

400 millones de personas, algo menos del 29% de la población mundial, han recibido ya al menos una dosis de la vacuna de la esperanza. En diciembre de 2020 se iniciaba la campaña de vacunación y, si bien es cierto que el ritmo de avance está siendo muy inferior al que se había estimado, a día de hoy el 5% de la población ha comenzado a ser inoculada y se han administrado más de 733 millones de inyecciones en casi 180 países.

La vacunación está especialmente extendida en Europa, donde más del 14% de las personas ya han recibido al menos una dosis, entre retrasos y conflictos con las empresas farmacéuticas. Hasta el momento, la Comisión Europea ha dado luz verde a cuatro: Pfizer/BioNTech, Moderna, Janssen (Johnson&Johnson) y AstraZeneca, esta última suspendida de manera preventiva en algunos países por su probable relación con la aparición de trombos. A su vez, se avanza en la aprobación de la vacuna rusa Sputnik, que se prevé que formará parte de las empleadas en Europa.

Mientras, decenas de países siguen esperando aún su primera dosis y es que, tal y como hace meses advirtió el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, existía un gran riesgo de no realizar un reparto equitativo de dosis, y avisaba de que no podía dejarse a nadie atrás, ni generar mayores desigualdades de las ya existentes. La OMS se fijó la meta de iniciar la inmunización contra el coronavirus en 220 países en los primeros 100 días de 2021. No se ha logrado y tampoco se han distribuido las dosis prometidas a las economías más pobres a través de Covax: mientras que el 87% de los vacunados son de países ricos, en los menos desarrollados apenas se ha llegado al 0,2% de la población.

Solo la administración de la vacuna en todos los países hará posible lograr la ansiada inmunidad del rebaño, esto es, conseguir que el 70% de las personas estén vacunadas, para de ese modo poder circular por cualquier lugar del planeta sin miedo a ser contagiado. Hoy, esa cifra se sitúa por debajo del 29%, con un ritmo diario de vacunación inferior al 1%.

Necesitamos dar pasos, cada vez más agigantados, para salir victoriosos de esta batalla. ¡Estamos en el camino!

¿Quieres conocer cómo avanza la vacunación? Haz clic


¡Huelga al sedentarismo!

La pandemia hace que muchos de nosotros permanezcamos en casa y estemos sentados mucho más tiempo del habitual.

A algunos nos resulta difícil seguir practicando la actividad física acostumbrada. Más complicado es aun para quienes nunca tuvieron esta costumbre. El resultado lo dan las estadísticas internacionales, que apuntan a que uno de cada cuatro adultos y cuatro de cada cinco adolescentes no realizan suficiente actividad física.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha puesto número al impacto que la falta de ejercicio está provocando en la sociedad; en torno a 5 millones de muertes al año, e indica que “todas las personas, sea cual sea su edad y capacidades, pueden ser físicamente activas y que cada movimiento cuenta”. En definitiva este “aviso a navegantes” no persigue otra cosa que movilizar a las personas en el cuidado de su salud, con el objetivo final de reducir la inactividad física en un 15% para 2030.

Según datos de la European Heart Network, el 42% de españoles mayores de 18 años no lleva a cabo ningún tipo de actividad física durante la semana. Estas cifras llaman bastante la atención, sobre todo si las comparamos con Suecia, que se sitúa en un 6%, o Finlandia, en un 7%. De hecho, la Fundación España Activa revela que un 13,4% de todas las muertes en el país son atribuibles a la inactividad física. Esto supone más de 52.000 al año como consecuencia de esta. En relación a Latinoamérica, la OMS apunta que los adolescentes latinoamericanos y caribeños tienen tasas de inactividad superiores a la media global, indicando que alrededor de un 84,3% de ellos no hace suficiente ejercicio. En el caso de las chicas la cifra sube al 88,9% y entre los hombres es del 79,9%.

“Añadamos años a la vida y vida a los años”

La recomendación sanitaria es la práctica de, al menos 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada o vigorosa por semana para todos los adultos, incluidas las personas que viven con afecciones crónicas o discapacidad, y un promedio de 60 minutos al día para los niños y adolescentes.

El doctor Ruediger Krech, director de promoción de la salud de la OMS indicaba que si debes pasar mucho tiempo sentado, ya sea en el trabajo o en el colegio, hay contrarrestar los efectos nocivos del sedentarismo con actividad física, y apunta que un simple descanso en el que abandone la posición sentada para hacer 3-4 minutos de actividad física ligera —como caminar o realizar estiramientos—, ayuda a relajar los músculos y mejorar la circulación sanguínea y la actividad muscular.

¿Qué ventajas aporta el ejercicio moderado a nuestra salud?

Al “sedentario habitual” le cuesta iniciarse en la práctica de cualquier actividad, por mínima que sea, al no encontrar una motivación objetiva que le impulse a ello. Para este grupo, el teletrabajo, el confinamiento y la limitación del ocio le ponen en bandeja la excusa perfecta para mantener su inactividad.

Indicamos para animarlos una serie de ventajas del ejercicio:

Ayuda sensiblemente en aquellas patologías más vulnerables a los efectos de la Covid-19:

  • Ayuda a reducir la hipertensión y a controlar el peso.
  • Disminuye el riesgo de enfermedades del corazón, accidentes cerebrovasculares, diabetes de tipo 2 y distintas formas de cáncer.

Fortalece los huesos y músculos y aumenta el equilibrio, la flexibilidad y la forma física:

  • En las personas mayores, el desarrollo de actividades que mejoran el equilibrio ayuda a prevenir caídas y traumatismos.

La actividad física tiene un componente de mejora social:

  • Ayuda al desarrollo de relaciones y mantenerse en contacto con familia y amigos.

Ayuda a mantener a punto nuestra salud mental:

  • Reduce el riesgo de depresión y deterioro cognitivo, retrasa la aparición de la demencia y mejora nuestro estado de ánimo general.

¿Cuánta actividad física se recomienda para las personas de cada edad?

Para mejorar la salud y el bienestar, se recomienda los siguientes niveles de actividad física en función de la edad:

Nunca es tarde para luchar contra el sedentarismo. No tires la toalla antes de tiempo y pon en tu agenda de prioridades el cuidado de tu salud.








Tropiezos y cabriolas sobre el parquet

A finales del primer trimestre de 2020, el mundo y su normalidad se confinaban. Comenzaba un periodo negro que no iba a dejar ni a un ser ni a una estructura indiferentes. Un impacto inevitable, pero desigual, también en los mercados bursátiles

Estados Unidos registraba las ganancias más sorprendentes, con un alza del 42% del índice tecnológico Nasdaq y del 15% del índice S&P 500. Los grandes ganadores empresariales de la pandemia, son tecnológicos. Empresas como Netflix o Zoom se dispararon en bolsa. El Nasdaq, por ejemplo, ha experimentado un gran aumento desde el inicio de 2020, pero solo cinco empresas (Alphabet -propietaria de Google-, Apple, Microsoft, Amazon y Facebook) tienen casi el mismo valor que las 95 restantes juntas.

En el otro extremo, el índice FTSE 100 del Reino Unido, en el que operan petroleras, bancos y aerolíneas que han sido muy golpeadas por la pandemia, no tuvo igual suerte y cerró el año con una caída del 14% respecto al inicio del año, a pesar del impulso durante los últimos meses por el acuerdo comercial de Reino Unido y la Unión Europea tras la aprobación de las vacunas.

Por su parte, las acciones de Japón se recuperaron cuando se comunicó el descubrimiento de una vacuna, y las acciones de las compañías farmacéuticas, y de las empresas del juego del país, lideraron las primeras posiciones.

En lo que parecen coincidir todos los mercados es en la confianza de los inversores en que las nuevas vacunas sean un éxito y se logre la vuelta a la normalidad. Con el calendario de vacunación en marcha en el mundo, se han revisado al alza las previsiones económicas y cambiado las estrategias de inversión.

2021 ha comenzado el ejercicio con buenas expectativas para las bolsas, pero seguirán condicionadas por la evolución de la pandemia y las consecuentes medidas restrictivas, así como las campañas de vacunación.

Mientras, ya se atisban las tendencias de inversión del presente y del futuro más inmediato. Los valores relacionados con el sector salud (farmacia y biotecnología), las renovables, tecnológicas y las que disponen de criterios ESG (environmental, social and governance), ocupan posiciones de preferencia en las carteras de los inversores, también impulsadas por los ODS de Naciones Unidas, convirtiendo a las energías renovables en megatendencias.

¿Quieres conocer en qué situación están los mercados bursátiles de todo el mundo un año después del crash provocado por la pandemia? Haz clic aquí.


Desmontando bulos: la pandemia no implica jugar más

En los últimos años, la industria del juego privado está siendo fuertemente cuestionada y atacada, especialmente en nuestras operaciones de España e Italia. En el caso de España, los ataques son aún más feroces desde la entrada en el gobierno del partido comunista Podemos, y la capacidad de respuesta del sector es muy limitada, pues la maquinaria mediática se pone al servicio del ejecutivo difundiendo estos bulos sin ruborizarse.

Sin embargo, el Ministerio de Consumo del país acaba de publicar un estudio realizado junto al Observatorio de drogas y adicciones, sobre los hábitos de consumo de los españoles mayores de 14 años durante el último tramo de 2020. Alcohol, tabaco, cannabis, cocaína o hipnosedantes, son algunas de las sustancias por las que se ha consultado. También sobre juego presencial y online.

Los resultados son muy clarificadores: de todos estos consumos, solo el de los hipnosedantes sin receta ha aumentado. En el caso del juego de azar, que durante el confinamiento fue durante criticado y señalado como causante del incremento de problemas económicos y conductuales en los hogares, hubo un retroceso, tanto en presencial como en online. En consumo retail pasó de un 8,8 a un 5,3%, mientras que en online, descendió del 4,5 al 4,3%. Bulo desmontado por las mismas fuentes que se encargaron de crearlo y alimentarlo.

Lo que sí que ha aumentado en este periodo es uso de videojuegos, con un 65% de usuarios más en el mundo (por encima de esta media España, Italia, China y Estados Unidos, que aumentaron un 75%).

Y es que, la difícil situación económica que atravesamos a nivel mundial ha provocado que, tal y como revelan la gran mayoría de estudios realizados, existan nuevos hábitos de consumo, ahora más racionales, conscientes y orientados al ahorro. Somos y seremos mucho más reflexivos, como consecuencia de la sensación de incertidumbre y de la falta de confianza. Así lo revela un reciente informe de Kantar, que anticipa un descenso de gasto en todos los niveles, con especial incidencia en productos o sectores no esenciales o prioritarios. Además, se producirá mayor demanda digital, con un afianzamiento de sistemas de pago virtuales frente al efectivo.

¿Qué opinas? ¿Has cambiado tus hábitos de consumo desde que se inició la pandemia?


Lo que la mascarilla esconde

Si hace un año nos hubieran dicho que la mascarilla se iba a convertir en algo tan necesario como las llaves al salir de casa, no lo hubiéramos creído. Sin embargo, ahora somos casi expertos en los tipos de mascarillas existen en el mercado, las más recomendadas según la ocasión… y hacemos incluso que combinen con nuestro look.

Si bien es cierto que las tendencias cambian, y las instrucciones de nuestros políticos también, a día de hoy casi todos sabemos que, lo que se lleva ahora, son las mascarillas FPP2 con doble capacidad de filtrado: por un lado pueden depurar hasta 98 por ciento de las partículas contaminantes que respiramos normalmente y, por otro, controlan la fuga de partículas del portador de la mascarilla, protegiendo en dos direcciones, a diferencia de las higiénicas.

Sin embargo, tampoco estas son de uso eterno y debemos leer siempre el etiquetado y las recomendaciones del fabricante, porque lo habitual es que no se deban llevar durante más de 4 horas y, al margen de esto, deban ser sustituidas cuando se deterioren, mojen, manchen o humedezcan, porque pierden capacidad de filtrado y se convierten en un vivero de bacterias. Si es o no reutilizable, se identifica con el acrónimo R o NR. Si se nos indica que podemos reutilizarla, debemos atender a la forma de desinfectarla o lavarla, para evitar deterioros y garantizar su eficacia.

En cualquier caso, y en función del continente en el que vivamos, han de contar con una certificación que avale que cumple con los índices de calidad definidos, y que ha superado con éxito una serie de test y exámenes en relación a su calidad, los materiales de los que está compuesta o su eficacia sanitaria.

Las mascarillas no son solo acumuladores de partículas. Otra de las consecuencias que se derivan de su uso es que algunas personas, al llevar oculta su sonrisa, han descuidado su higiene dental. Además, si ir a la consulta del dentista provocaba cierto temor, esa sensación se ha multiplicado por el miedo a contagiar, o ser contagiado, durante la visita. Por ejemplo, aunque el 87% de los españoles piensa que hay que hacer una visita al dentista al menos una vez al año, solo el 51% lo hizo en 2020.

Lo cierto es que los dentistas nos alertan de que el coronavirus, y el uso constante de mascarillas ha hecho que haya mayor relajación en los hábitos de higiene, que se suma a que consumimos menos agua y haya mayor deshidratación de las mucosas bucales.

Además, el nerviosismo y el estrés afectan a la salud bucodental, con la aparición de bruxismo o problemas de tensión mandibular. A esto hay que sumarle problemas de erosión o fisuras en el esmalte dental, y la aparición de dolores de cabeza y mandibulares.

Así que, para no descuidar tu salud, toma nota de los mejores consejos para cepillarte de los dientes y no busques excusas para evitar al dentista:

  1. El cepillo: mejor que no sea grande y tenga las cerdas algo espaciadas, para que llegue hasta el último recoveco. Las cerdas con extremos redondeados y material suave, evitan daños. Y a la hora de cambiarlo, no esperes a que se deformen, el tiempo aproximado de uso son tres meses.
  2. La pasta: no importa la marca, pero sí los ingredientes. Fíjate que el contenido en flúor sea superior a mil partes por millón (ppm). Además del flúor puede incluir pirofosfatos, citrato de zinc, triclosán o estaño, que previenen que aparezca sarro, bacterias o la aparición de enfermedades dentales. No utilices demasiada cantidad porque harás mucha espuma y creerás que lo estás haciendo bien, pero no es cierto. La cantidad es como un guisante.
  3. La lengua: es una de las partes del cuerpo que acumula mayor número de bacterias, así que no utilices el cepillo porque es demasiado duro, pero hazte con unos raspadores linguales específicos. Algunos cepillos eléctricos traen este cabezal incorporado.
  4. Hilo dental y colutorio: el primero, llega a zonas interdentales que no alcanza el cepillo, y se recomienda utilizarlo una vez al día. Si lo combinamos con colutorio o enjuague bucal, la higiene será más completa.

Además, ¿sabías que existen estudios recientes realizados en animales, que demuestran que los enjuagues contienen clorhexidina, que pueden ayudar a reducir la carga viral de personas contagiadas y contribuyen a controlar la propagación? Tras estos alentadores resultados, comienzan a realizarse estudios en humanos.

Cuidemos lo que no se ve y llevemos la mejor sonrisa.


Soledad, la compañera en pandemia

La pandemia ha dejado un sentimiento agravado de soledad, especialmente entre los más jóvenes. Esta es una de las principales conclusiones extraídas de un informe desarrollado por la Universidad Pontificia de Comillas que, en su capítulo “La soledad del siglo XXI”, apunta que cerca de un 30% de los jóvenes españoles reconoce padecer esta sensación. No se trata de un dato aislado, sino del todo extrapolable al resto de países, según comparten otros informes internacionales.

Los jóvenes y su respuesta emocional a la crisis sanitaria

A nivel general, casi un tercio de la población siente aislamiento social (un 26% de forma leve y un 3% de modo intenso) y la angustia psicológica supera los niveles anteriores a la crisis. Al igual que otros grupos poblacionales, muchos jóvenes siguen teniendo miedo a infectarse o perder a familiares y gran parte de ellos se enfrentan además a la pérdida de sus fuentes de ingresos o temen perderlos. Esta situación de incertidumbre se agrava con el aislamiento, ya que un 12% de la población trabajadora pasa sola todo el día o casi todo el día, interrumpiéndose abruptamente muchas oportunidades sociales importantes para el desarrollo de su salud física y psicológica.

Estos y otros efectos han sido analizados también por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en España, que estos días arrojaba nuevas cifras sobre el impacto de la Covid en la salud mental, destacando que cerca del 24% de los españoles reconocía haber sentido miedo a morir durante la pandemia. Más de un 35% reconocía haber llorado -debido a la situación de incertidumbre de la crisis sanitaria-, especialmente los jóvenes entre 18 y 24 años, y cerca de un 41%, aseguraba haber sufrido estos meses algún trastorno del sueño.

Estudiar las causas y los casos, el primer paso para avanzar

Recientemente, la revista científica de The Lancet publicaba el análisis de la Academia de Ciencias Médicas de UK que apuntaba que era imperativo recopilar datos sobre los efectos del Covid en la salud mental de grupos vulnerables para poder tratarlos a tiempo y preventivamente. Los investigadores apuntan que “además de la soledad o cuadros depresivos derivados del aislamiento y de la experiencia traumática, conviene investigar cómo el coronavirus podría infectar al cerebro y desencadenar respuestas inmunes o efectos adversos adicionales sobre la función cerebral en pacientes”. Son precisamente los afectados y sus cuidadores los grupos con un mayor grado de prevalencia en este tipo de cuadro clínico.

En esta línea, el estudio de las Naciones Unidas, “La Covid-19 y la necesidad de actuar en relación con la salud mental”, apuntaba que para minimizar los efectos de la pandemia en la salud es importante considerar de forma urgente algunas medidas:

  1. Aplicar un enfoque que abarque a toda la sociedad para promover, proteger y cuidar la salud mental.
  2. Garantizar la disponibilidad amplia de apoyo psicosocial y en materia de salud mental de emergencia.
  3. Apoyar la respuesta a la Covid-19 creando servicios de salud mental para el futuro.

Los efectos colaterales de la pandemia no acaban con la fase de vacunación, sino que se mantendrán durante mucho tiempo en la sociedad y en las personas. Contar con mecanismos preventivos que permitan adelantarnos a los trastornos de salud mental y poder tratarlos anticipadamente con las terapias adecuadas permitirán controlarlos más efectivamente.


La otra pandemia: la salud mental de los trabajadores

Muchos empleados llevan más de un año trabajando desde su casa, que se ha convertido en su oficina improvisada, pero también en el lugar donde pasan las 24 horas del día, en ocasiones encadenando varios días sin salir y, en algunos casos, en soledad.

Tener lejos a la familia y no poder viajar para reunirse con ella, no pisar la oficina desde hace más de doce meses y charlar con los compañeros sobre proyectos, pero también sobre banalidades, e incluso en algunos casos tener restricciones que prohíben visitas a domicilios de nuestros amigos y familiares, hacen que nuestro estado anímico se resienta y que, sin ser una patología diagnosticada, se hayan encendido las alarmas.

En el caso de las empresas, muchas han mostrado preocupación por estas secuelas no tan visibles de la pandemia, y han programado el regreso por turnos a las oficinas para mitigar el desánimo y retomar el contacto social.

Esta es solo alguna de las medidas en el radar de las compañías, que también realizan pormenorizados proyectos de bienestar laboral, con especial relevancia en lo relacionado con la salud mental. Y es que este distanciamiento obligado genera ansiedad, estrés, depresión, problemas de concentración, pérdida de memoria, dificultad para concentrarse, que se traducen en bajas por ansiedad y fatiga.

A pesar de que no existen datos oficiales sobre índices de deterioro psicológico de los trabajadores (estas patologías no forman parte del catálogo de enfermedades profesionales y se contabilizan como contingencia común), existen evidencias de correlación entre el deterioro provocado por el miedo al contagio, el aislamiento, la disponibilidad permanente y la crisis económica, entre otros factores.

Esto ha provocado un empeoramiento del estado emocional no solo de sanitarios y personal esencial, sino de cualquier otra tipología de empleados. Se ha producido un incremento de la fatiga emocional causado por los largos meses viviendo esta anómala situación, y la incertidumbre de cuándo finalizará y de las consecuencias que generará.

Los psicólogos no son ajenos a las consecuencias de la pandemia en la salud emocional, y han denominado a su impacto “niebla mental”, que se traduce en reducción en la capacidad para entender y comprender mensajes, recordar, tomar decisiones… y que acarrea una mayor tristeza e irascibilidad, que se traduce en el deterioro de la calidad del trabajo y la sensación generalizada de desgaste.

Los especialistas además anticipan que, una vez finalicen las ayudas de los gobiernos a los diferentes sectores de actividad o a desempleados, se prevé un incremento de bajas.

Estos motivos, acompañados de las encuestas que están empezando a realizar algunas empresas para conocer el estado de los empleados, reflejan que al menos la mitad sufre más ansiedad que al comenzar la pandemia. La respuesta: tomar medidas para activar servicios de atención psicológica e implementar formaciones para gestionar la ansiedad y el estrés continuado.

Estructurar el trabajo, desactivar las notificaciones, racionalizar los horarios y fomentar un estilo de vida saludable cuidando nuestra alimentación, practicando alguna actividad física en función de nuestros intereses, o desarrollando prácticas de mindfulness; emplear estrategias de afrontamiento de situaciones de inseguridad para paralizar determinadas emociones negativas y aprender a relativizar, nos puede ayudar a aliviar los síntomas de ansiedad y estrés.

Algunos estudios demuestran que entre el 75% y el 80% de las personas son resilientes desde el punto de vista emocional y que un 60% salen fortalecidas de la crisis.

El mejor antídoto para luchar contra la situación que vivimos es hacer gala de un gran optimismo, o al menos mostrar una mayor orientación hacia el futuro en su conjunto, sin descuidar en ningún momento la vinculación emocional con compañeros, amigos, familiares y cualquier allegado.


El nuevo negocio de la pandemia: la venta de falsos PCR negativos

La pandemia ha alterado nuestro día a día, con nuevas necesidades y restricciones. Como por ejemplo, las implantadas por la gran mayoría de países a la hora de viajar, que implican la solicitud previa de un certificado PCR negativo reciente, para así evitar posibles contagios con otros viajeros o población del país de destino.

Esta necesidad de disponer de test PCR negativo para poder trasladarnos entre determinados territorios, ha supuesto una nueva oportunidad de negocio para estafadores y bandas organizadas que han visto la rentabilidad en la venta de falsos certificados de estas pruebas. Una red de falsificaciones de las que ya ha alertado Europol, al haber detectado en diferentes aeropuertos dentro de la Unión Europea estas técnicas fraudulentas. Los falsos test, que gracias a las nuevas tecnologías ofrecen tan alta calidad que, a simple vista, son difíciles de detectar por las autoridades, se llegan a vender por alrededor de 300 euros.

Con esta alerta, la Oficina Europea de Policía, pretende concienciar a la población de la ilegalidad del uso de estos falsos certificados, que además de conllevar unas consecuencias legales, implican una fuerte amenaza para la salud y menoscaban los avances alcanzados.


Resiliencia, la otra vacuna

La pandemia ha marcado un antes y un después en todas las áreas de nuestra vida. Las pautas que pacientemente hemos ido asimilando en familia y como sociedad durante este largo tiempo han ido forjando en nosotros mayor fortaleza y capacidad de resiliencia.

La resiliencia es la entereza más allá de la resistencia, la capacidad de sobreponerse a la adversidad, que debe desarrollarse con actitud y firmeza. Desde la neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos.

Impulsando la resiliencia organizacional

En el terreno empresarial, ya se acuña la expresión “resiliencia organizacional” pues las empresas deben pensar en cómo gestionar este nuevo escenario atendiendo a las incógnitas sobre cómo habrá impactado esta etapa en el comportamiento de sus clientes, cuál será su rol en el escenario resultante o su capacidad de reinvención. Pero esto no se construye espontáneamente, sino que requiere de un ejercicio de anticipación, preparación y respuesta. Para desarrollar esta habilidad a nivel corporativo hay que saber mirar de manera integral y con actitud de cambio.

Según Dean Robb, autor de Building Resilient Organizations, las organizaciones resilientes se caracterizan por “su capacidad de crear y disolver estructuras, proporcionar seguridad en medio del cambio, gestionar las consecuencias emocionales del mismo, y aprender, desarrollarse y crecer ante las dificultades”. En este ejercicio es fundamental el anclaje de los valores corporativos de las organizaciones que puedan servir de palancas para movilizar en la dirección deseada, ya que como apunta Robb, “para que los empleados desarrollen la resiliencia, previamente la compañía ha de poseer esta característica”.

En este contexto, se establecen algunas herramientas que pueden ayudar a las compañías a potenciar su resiliencia interna:

  • Proactividad: asumiendo el control, tomando iniciativa en el desarrollo de acciones creativas que contribuyan al cambio.
  • Perseverancia: siendo constantes, firmes, persistentes tanto en las ideas, como en las actitudes. Supone seguir trabajando duro a pesar de los obstáculos.
  • Positividad: observar los acontecimientos viendo el lado bueno de las cosas.
  • Flexibilidad y apertura: facilidad y creatividad para acomodarse a una situación que nos permita conducir el cambio con ventaja. Estar dispuestos a aprender nuevas cosas y enriquecernos con ellas.
  • Dirección: esta capacidad posibilita a las organizaciones a ponerse en marcha. Marcar las líneas de dirección sin dejarse arrastrar por las circunstancias. La era post-Covid nos traerá nuevos estilos de liderazgo y la transformación digital de las organizaciones.

Vivamos la nueva etapa que se nos presenta con la mente abierta, con entusiasmo y sin miedos. La nueva normalidad ya está aquí y requerirá de personas y organizaciones preparadas para asumir el reto del cambio.


Vacunas: la respuesta a tus dudas

La vacuna nos trae esperanza y solución… pero también serias dudas…

¿Cuándo llegarán a mi país? ¿Me avisarán o debo apuntarme en algún sitio? ¿Son seguras? ¿Existe alguna contraindicación? Ya he tenido coronavirus, ¿hace falta que me vacune?

Sensible a todo este tipo de cuestiones, el Gobierno de España ha elaborado un listado con las preguntas más frecuentes y da respuesta a todas ellas.

Recuerda que, si necesitas información más precisa, puedes acudir a fuentes oficiales como OMS o el Ministerio de Sanidad de tu país.


Vacuna, la luz que brilla al final del túnel

El pasado mes de diciembre, las plegarias de millones de personas empezaron a tener respuesta, y es que nada nos une más que el deseo de disponer de una vacuna que acabe con una pandemia que ha hecho tambalear los cimientos del planeta.

Desde el inicio de la crisis, comenzaba una carrera a contra reloj cuya meta era encontrar una solución que frenara los contagios de una nueva enfermedad que traspasa todas las fronteras y deja tras de sí un paisaje devastado.

Los casos que se conocen a día de hoy superan los 91 millones, con dos millones de fallecidos, según los datos que recopila la Universidad Johns Hopkins. Hallar una vacuna es un asunto de máxima prioridad. Nunca antes toda la comunidad científica había actuado de forma tan coordinada ni se habían facilitado tantos recursos para solucionar un problema que nos afecta a todos. La noticia más esperanzadora es que Moderna, Pfizer y AstraZeneca, a través de la Universidad de Oxford, hayan comenzado a distribuir las vacunas, que han demostrado una eficacia superior al 70 por ciento.

Tal y como recuerda el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, jamás en la historia se ha desarrollado una vacuna de forma tan rápida. Para lograrlo, todas las instituciones implicadas han acortado los plazos para conseguir acelerar la relativa lentitud que supone el proceso de desarrollo de un fármaco. Además, hay que tener en cuenta que el éxito de la vacuna no depende solo del porcentaje de efectividad (que en cualquier caso ha de ser muy elevado) sino también de la capacidad para poder producirla a una escala nunca antes conocida. De igual modo, es obligatorio asegurar campañas masivas de vacunación, tampoco vistas con anterioridad a nivel mundial.

Para ganar tiempo al tiempo, muchos de los procesos de investigación se han desarrollado en paralelo, lo que significa que los periodos no se han acortado, sino que se han superpuesto. Un ejemplo es el trabajo realizado por la Agencia Europea de Medicamentos, que analizó las vacunas experimentales de Pfizer y AstraZeneca desde los primeros datos de estudios de laboratorio, sin esperar al final del proceso, como se realiza habitualmente.

La rapidez no debe darnos desconfianza, pues no va a debilitar la seguridad. Las diferentes agencias reguladoras de medicamentos garantizan que las futuras vacunas no producirán efectos adversos graves en aquellas personas a las que se administre.

Desde que la OMS declaró el brote de coronavirus como pandemia, los proyectos de vacuna se han multiplicado, y estos son los resultados disponibles a mediados de enero de 2021:

  • 172 proyectos son candidatos a vacuna y se encuentran en fase preclínica (pruebas in vitro y en animales).
  • 63 proyectos han superado la etapa clínica (pruebas en humanos).
  • 15 de ellas están en fase 3 y se prueban en miles de voluntarios. Las que han demostrado su efectividad, están siendo ya utilizadas en la comunidad internacional.

Inmunidad colectiva, vacunación igualitaria

Es cierto que el objetivo ideal sería la vacunación del 100% de las personas pero, siendo realistas, obtener la inmunidad colectiva o inmunidad de rebaño, se torna el objetivo más factible. Así, se proporciona protección indirecta a las personas que no han sido vacunadas, algo que se produce cuando en torno al 60% y 70% de la población ha sido vacunada o son inmunes por haber desarrollado anticuerpos por el contagio previo.

Con el inicio de la vacunación en diferentes partes del mundo, comienza a verse una luz al final del túnel. Una vez más todos debemos ser responsables. Solo se lograrán resultados satisfactorios si se realiza un esfuerzo global y se atiende a todas las poblaciones. De lo contrario, las personas vacunadas de los países más ricos, se verán amenazadas por nuevas mutaciones del coronavirus.

Ya no se trata solo de ser solidarios y proteger a los colectivos más vulnerables. Se trata de garantizar que los países más castigados reciban un trato justo. Las pandemias no entienden de fronteras, edades o clases sociales. Esta es una batalla en la que todos somos parte de un mismo ejército luchando contra un solo enemigo: el coronavirus.


Vacunas Covid-19, rigor científico

A comienzos de febrero de 2021, el mundo sumaba 105 millones de contagios y 2,3 millones de fallecidos. El país más afectado era Estados Unidos, con 26,5 millones de infectados y 450.000 víctimas mortales; seguido de India y Brasil, con 10,7 y 9,2 millones de contagios respectivamente. Rusia, Reino Unido y Francia superaban los tres millones; mientras que España, Italia, Turquía, Alemania y Colombia, registraban transmisiones por encima de dos millones.

Ante estas cifras de pérdidas humanas, la elevada capacidad de propagación del virus y las devastadoras consecuencias que produce esta pandemia, es lógico pensar que gobiernos y comunidad científica tuvieran como único objetivo poner todos los medios al alcance para descubrir una vacuna con la que detener el avance de la Covid-19.

Este esfuerzo ha sido tan excepcional como la situación que vivimos, y ha dado como resultado el descubrimiento por parte de distintos laboratorios y en menos de un año de una vacuna cuya eficacia supera el 95%.

Históricamente, crear una vacuna exigía entre diez y quince años como promedio. Sin embargo, en esta ocasión, su puesta en circulación se ha dado en alrededor de diez meses. Es precisamente esta velocidad en el descubrimiento y aprobación la que ha generado sospechas y desconfianza, pues son muchos los que se plantean si son seguras.

Lo cierto es que el objetivo global de acabar con el virus ha propiciado un desacostumbrado apoyo conjunto, con fuertes inversiones de gobiernos, instituciones y farmacéuticas; y un gran número de voluntarios y de ensayos clínicos que han facilitado un avance más veloz. Sin embargo, no se ha suprimido ninguno de los pasos exigidos para la lograr la aprobación de una vacuna:

  1. Es obligatorio contar con la aprobación de las agencias reguladoras internacionales, como es el caso de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), la Agencia Americana del Medicamento (FDA) o el Comité de Medicamentos de Uso Humano de la EMA (CHMP).
  2. Todos los organismos implicados trabajan de forma independiente, con el objetivo de no condicionar el trabajo del resto, que podría verse presionado a validar o rechazar el proceso. Solo cuando las evidencias científicas son positivas, se comparten los resultados acerca de eficacia, seguridad y calidad.
  3. Las vacunas son los medicamentos más supervisados, para evitar que cualquiera de sus componentes se altere en el proceso de fabricación o manipulación. Antes de comercializarlas, los resultados de los estudios son publicados y sometidos al análisis de la comunidad científica.
  4. Desde que comienza a administrarse el fármaco, se realiza una supervisión constante y se analiza la efectividad en un entorno real, no de ensayo. Una muestra de esta práctica es el acuerdo alcanzado entre Pfizer y el gobierno de Israel, para trabajar de forma conjunta y conocer qué efectos secundarios se produce la vacuna, su efectividad, contagios tras la administración, etc.

Cada uno de nosotros somos responsables de detener esta pandemia y protegernos a nosotros mismos -con la higiene de manos, uso de mascarillas o distancia social-, y a quienes nos rodean, no bajando la guardia en ningún momento, ni relajando las medidas cuando estamos con familiares o amigos.

Ahora, tras meses de investigación, tenemos la oportunidad de utilizar un fármaco que frene el ritmo de contagios, haga decaer el número de fallecidos y nos haga acariciar la oportunidad de recuperar nuestra anhelada normalidad.


Vacunas y medicamentos bajo lupa

Lograr parar la infección del SARS-CoV-2 antes de que muestre cualquier indicio de enfermedad, es objetivo de la medicina desde el comienzo de la pandemia. Ahora, en un nuevo repunte mundial e inmersos en algunos países en la tercera ola, se necesitan antivirales capaces de acabar con el virus.

A comienzos de diciembre de 2020, Reino Unido se convirtió en el primer país del mundo en aprobar la vacuna contra el coronavirus, y así allanaba el camino para la inmunidad de rebaño global. La Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de este país (MHRA), garantizaba su seguridad y una tasa de protección contra la enfermedad del 95%. De este modo, las primeras dosis de Pfizer/BioNTech, comenzaban a distribuirse entre una población que a día de hoy supera los tres millones de contagios, dando prioridad a las personas mayores, residencias de ancianos y personal sanitario.

Se trata de una ocasión histórica, al ser la vacuna con la que más rápido se ha pasado de un concepto a una realidad, desarrollándola en tan solo diez meses, siguiendo los mismos pasos que en cualquier otro medicamento, en un proceso que normalmente se alarga diez años.

Pero estas no son las únicas que ya están siendo utilizadas. Moderna, Oxford-AstraZeneca y la rusa Sputnik, comienzan a diseminarse por el planeta para controlar la pandemia y evitar el contagio. Todas ellas comparten el haber sido aprobadas siguiendo las estrictas normas de organismos reguladores nacionales e internacionales.

De forma paralela, la industria farmacéutica continúa explorando nuevas vías de investigación con el objetivo de atacar por varios frentes a este virus demoledor.

Un ejemplo lo encontramos en la farmacéutica española PharmaMar, que investiga con animales la utilización de un compuesto químico llamado plitidepsina, que ha demostrado reducir un 99% las cargas virales en los pulmones de los animales sometidos al estudio, y cuya toxicidad en las células humanas sería significativamente más baja que la vista en otros experimentos.

Si bien es cierto que este fármaco está en fase de pruebas de laboratorio con roedores, la gran novedad es que posee una actividad antiviral 27 veces superior al remdesivir, que ya fue aprobado para la práctica clínica. Además, la proteína empleada no cambia en las distintas mutaciones que se producen en el virus, lo que permite bloquear el patógeno a pesar de los cambios que sufra.

Avanzamos más kilómetros de este largo camino en el que se vislumbra una luz al final del túnel. La industria farmacéutica sigue trabajando de forma coordinada e incansable para poner a nuestra disposición fármacos que frenen la pandemia.

Mientras, es responsabilidad de todos utilizar mascarillas, mantener la distancia social, evitar estar en lugares con masificación y estar siempre alerta, ya sea en el entorno laboral, familiar, con amigos o social.

Y, como no nos cansaremos de decir, siempre hay que acudir a fuentes oficiales para informarse con rigor. Por desgracia, nos invaden fake news basadas en el desconocimiento o en la voluntad de engañar a la población. En la era de la información, seamos capaces de discernir entre lo que es verdad y lo que es un bulo.


Vacunas con garantías

Han sido necesarios muchos esfuerzos intensos y unidos en investigación, pero la comunidad científica ha sido capaz de descubrir en tiempo récord vacunas con las que frenar el avance del coronavirus.

Es precisamente esta rapidez la que genera sospechas sobre su eficacia.

Para disipar cualquier duda, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha elaborado un vídeo que ofrece todas las respuestas.


El milagro de Israel, vacunación total

Israel es un país en el que tradición y modernidad conviven, y donde no solo la religión o la defensa del territorio concentran el interés de los habitantes, centrados también el florecimiento económico de una nación que en las últimas décadas ha logrado ser reconocida por su capacidad emprendedora e innovadora, y su gran desarrollo tecnológico –ganándose Tel Aviv el sobrenombre de Silicon Wadi-.

Posiblemente, el hecho de que un país con pocos recursos propios y unas relaciones sociales y políticas conflictivas haya sido capaz de este progreso, se deba a cuatro aspectos diferenciadores: educación de calidad desde primaria hasta más allá de la formación superior; conexión entre universidad y empresa, con el interés de enseñar en las aulas lo que demanda después el mercado laboral, y apoyando la investigación de modo que los desarrollos que se realicen en los centros educativos puedan ser comercializados; cultura militar, siendo obligatorio para hombres y mujeres prestar servicio militar, en el que reciben una disciplina y unos conocimientos que serán muy útiles en su futuro; y, por último, I+D e inversión público-privada, destinando el 4,2% de su PIB a investigación.

Estos cuatro ingredientes han propiciado que Israel disponga de una industria millonaria, con 92 registros de compañías en el Nasdaq, solo por detrás de Estados Unidos y China.

Pero Israel no solo merece ser reconocida por estos aspectos, sino también por su lucha por preservar lo que tanto esfuerzo les ha costado, y no permitir que ninguna pandemia les doblegue. Israel ha decidido encarar al coronavirus de un modo en que ningún otro país ha hecho, y ha puesto en juego todas sus estrategias y capacidades, llegando a ser el único estado en comprar el suficiente número de vacunas para garantizar que toda su población la recibiera en muy pocos meses, sin escatimar recursos económicos, materiales o humanos para lograr su propósito: doblegar la curva de contagios a través de un plan de vacunación masivo y restricciones severas.

El pasado 19 de diciembre, comenzaron a administrarse las primeras dosis de la vacuna de Pfizer, también efectiva con la cepa británica. Tras seis semanas, más del 50% de la población ha sido vacunada y se prevé que a finales de marzo lo estará el 70%.

Tras lograr una opción de compra preferencial, por un precio muy superior al que pagan otros países, se garantizó el contar con el suministro necesario. A cambio, se comprometieron a colaborar con Pfizer informando sobre los resultados de las vacunas para comprobar su efectividad y cuándo se logra la inmunidad de grupo.

Para que ninguna pieza del engranaje falle, se han habilitado más de 400 centros destinados a administrar la vacuna y se vela por llegar a todos los rincones del país. Esto se ve apoyado por un sistema sanitario universal que permite realizar todas las gestiones de forma electrónica, controlando cada una de las etapas.

Además, el Gobierno decretó el confinamiento desde el 26 de diciembre al 31 de enero, y se cerró el aeropuerto de Tel Aviv para evitar la entrada de nuevas cepas, conscientes de que toda medida es poca para contribuir a acabar con la pandemia.

El resultado más inmediato: atisbar la nueva normalidad en el corto plazo, con un índice de contagios del 0,014% de las personas que recibieron la vacuna.

El tiempo dará o quitará la razón a Israel, que durante estos días es admirada por su capacidad para afrontar los problemas y concienciar a toda la población en la necesidad de que cada uno aporte su granito de arena.


Turismo de vacunas, el precio de la insolidaridad

Desde que las diferentes agencias internacionales de medicamentos dieran su visto bueno para el uso de vacunas fiables para hacer frente al coronavirus, han surgido paquetes vacacionales dirigidos a un nicho de mercado muy concreto: los millonarios.

Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes, es uno de los territorios que buscan posicionarse como paraíso de este turismo sanitario. Para ello, algunas agencias de viajes y empresas vinculadas con el sector del lujo, ofrecen a sus clientes mayores de 65 años un paquete vacacional que se extiende durante tres semanas, e incluye dos dosis de la vacuna que garantiza inmunidad frente a la enfermedad, por tan solo 45.000 euros…

Otro de los destinos receptores de turistas que ha registrado un incremento significativo de visitantes, es Florida, que acoge a personas adineradas de Latinoamérica, Canadá o de otros rincones de Estados Unidos, conocedoras de que no se solicita ningún documento que acredite la residencia para recibir la vacuna.

California, Nueva York o Texas, son otros de los lugares que reciben turistas interesados en acceder a la vacuna, provocando el descontento de los ciudadanos, que ve cómo se antepone el dinero a su protección, obligando a las autoridades a tomar cartas en el asunto.

El turismo sanitario, que se estima que genera 100.000 millones de euros anuales, ha encontrado una nueva oportunidad, de dudosa ética.


Aprender de la experiencia

Aunque la vacuna es ya una realidad que se está implementando a nivel global, no ha llegado a tiempo para frenar una tercera ola que solapa sobre la segunda e irrumpe con fuerza en Europa, mientras Latinoamérica sigue aún sumergida en la anterior.

Las fiestas navideñas y la esperanza en la vacuna nos han hecho relajarnos. La curva de contagios se dispara y nos devuelve a la casilla de salida. Y, a falta de una estrategia común, la mayoría de los países vuelve a endurecer sus medidas preventivas, con toques de queda y nuevos confinamientos.

Es el caso de Alemania, Italia o Reino Unido, que han extremado las restricciones cerrando todo el comercio no esencial; o el de Portugal, que ha aplicado de nuevo el confinamiento domiciliario durante al menos un mes. Francia baraja un tercer confinamiento si la situación sigue empeorando, mientras que en España el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha declarado recientemente que de momento no se contempla esta medida, a pesar de tener las cifras tan elevadas como los países de Europa que están siendo más severos.

Hemos convivido un año con la Covid-19 y con los consejos para mantenerla a raya… y aunque nos quedan grandes incógnitas sobre el virus –como su origen, qué cantidad es necesaria para una infección o el porqué de la inmunidad de ciertas personas-, y aún podemos mejorar en concienciación, lo cierto es que llevamos cierto bagaje y lo afrontamos más equipados. Muestra de ello es que durante esta tercera crisis la mortalidad ha descendido en la gran mayoría de países, a pesar del incremento de contagios (más de 95,1 millones de diagnosticados y de dos millones de fallecidos en todo el mundo).

Con la luz al final del túnel, recorremos que lo que esperamos que sea el último tramo hasta la salida sabiendo que el coronavirus:

  • Es un virus que podría llevar propagándose desde octubre de 2019.
  • Su principal vía de propagación son las gotas respiratorias exhaladas por un infectado.
  • La medida de prevención más importante para frenarlo es el distanciamiento social de un mínimo de dos metros.
  • Sobrevive hasta siete días en la parte exterior de las mascarillas; en los billetes y cristal hasta cuatro días; y en plásticos, acero y tela, entre dos y tres días.
  • Los síntomas suelen producirse a partir de los cinco días de la exposición al virus. Aunque puede ser propagado hasta 90 días después del contagio.
  • Algunos de los afectados de forma grave acaban desarrollando secuelas como fatiga crónica, falta de respiración, problemas pulmonares, cardiovasculares y neurológicos.

Aunque todos somos conscientes de las medidas de prevención, es importante que no bajemos la guardia en su cumplimiento. La OMS recuerda que las reuniones en el interior, incluso las más pequeñas, pueden ser especialmente "peligrosas", ya que se ha visto que es en el ámbito familiar donde se produce el mayor foco de infección. Por ello, recomienda realizarlas al aire libre y hacer uso de mascarillas y distancia física. Igualmente, si se llevan a cabo en interiores, es fundamental limitar el tamaño del grupo, realizar una buena ventilación y por supuesto el uso de mascarilla.

Visita aquí los datos actualizados de número de contagiados por país.


La historia se repite: similitudes entre el coronavirus y la gripe española

Entre 1918 y 1920 fallecieron alrededor de 50 millones de personas a causa de un virus pandémico, identificado por primera vez en Estados Unidos, que fue injustamente apodado como “gripe española” y que infectó a 500 millones de individuos.

Como ahora, también entonces hubo ausencia de decisión política, recursos insuficientes, médicos y sanitarios desbordados, y se produjo en un momento de crisis económica, política y social.

Además, el retraso en admitir la criticidad de la situación, derivó en un problema aún mayor, amplificado por la respuesta tardía y la misma discusión sobre si prevalecer economía o salud.

Más allá de estas similitudes, la historia nos enseña que las pandemias víricas que se transmiten por el aire, casi siempre siguen el mismo patrón y por ese motivo es interesante fijarse en qué ocurrió en aquella ocasión.

Como sucede ahora, pasó casi un año hasta que brotó la tercera ola, que se diferenciaba de las anteriores en que comenzó a variar el rango de edad de los fallecidos. Además, no hubo un pico, sino que se produjo un goteo de casos y fallecidos de forma sostenida durante cuatro meses, con una presentación dispersa e irregular, como si se tratara de simples rebrotes.

La diferencia respecto a hace un siglo, es que mientras que la mitad de la población había pasado la gripe al terminar la segunda ola, a día de hoy se estima que sólo lo ha hecho un 10%.

Durante la gripe, en ausencia de vacunas que protegieran del virus, y sin antibióticos para las infecciones bacterianas secundarias, los esfuerzos de control a nivel mundial se limitaron a intervenciones no farmacéuticas; como aislamiento, cuarentena, hábitos de higiene personal, desinfectantes, mascarillas y limitaciones de reuniones públicas… y los rebrotes aparecieron cuando las medidas de precaución se relajaron.

Si el coronavirus siguiera las pautas de las pandemias históricas, la previsión sería un goteo de contagios y fallecidos durante los primeros cuatro meses de 2021, pero a nadie se le escapa el efecto amplificador de las celebraciones navideñas y el efecto reductor de las vacunas.

Hace un siglo, la pandemia transformó la sociedad y su impacto se mantuvo durante décadas, pues parte de las reformas sociales y sanitarias que se propusieron para modernizar los países, o bien se demoraron, o bien se abandonaron pasado el tiempo y la urgencia, y con ello se perdieron oportunidades que lastraron el desarrollo durante mucho tiempo.

En relación a las lecciones del pasado, uno de los aprendizajes más importantes fue la realización un seguimiento de las personas afectadas dado que, a quienes sobrevivieron, se les siguió durante 10, 15 y hasta 20 años, descubriendo problemas neurológicos asociados. En esta ocasión, no podemos saber si habrá consecuencias, pero es posible que aparezcan secuelas que aún desconocemos.

Sin duda, desentrañar todos los misterios de este virus será uno de los principales objetivos de la comunidad científica durante los próximos años.


Saludo Codere, la alegría de reencontrarnos

Son muchos los cambios que ha traído consigo la pandemia. Con la salud como máxima prioridad, hemos modificado nuestros hábitos de higiene, nuestras costumbres y forma de relacionarnos con los demás.

Acostumbrados a besarnos, abrazarnos o estrecharnos la mano al encontrarnos, el miedo al contagio hace que todo contacto físico desaparezca, dando paso a nuevas maneras de saludar.

Llevarse la mano al corazón, chocar la punta del pie con el opuesto de la otra persona, levantar la mano derecha, juntar las manos y hacer una pequeña reverencia con la cabeza o chocar los codos, se han convertido en algunos de los saludos más frecuentes.

Sin embargo, en Codere queremos tener un saludo propio que nos identifique. Algo que sintamos muy nuestro y nos permita expresar nuestra alegría en el reencuentro.

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En la línea de salida

Han pasado ya muchos meses y, en algunos países alcanzamos de nuevo el pico de la segunda ola del coronavirus -casi temiendo la inevitable restricción ciertas actividades o nuevos confinamientos- como en Francia, Alemania, Portugal o Argentina.

La pandemia no ha pasado, pero ha reavivado la sensación de ahogo, palpitaciones, mareos, la fobia social… Esta constante e irremediable incertidumbre ha disparado nuestra respuesta fisiológica que, cada cual, mimetiza como puede, generando estragos en todos, especialmente en los mayores. Prepararnos para lo que vendrá es una carrera de fondo emocional y física que debemos trabajar.

Mucho más que coronavirus

Según un reciente estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 60% de los europeos ya acusa síntomas de apatía y desmotivación provocados por los “inmensos sacrificios” de los últimos meses. El coste de la reclusión y el trabajo confinado ha sido extraordinariamente alto. Aunque los expertos apuntan que hay perfiles psicológicos que tienden más a la ansiedad, algunos factores contribuyen a que se dispare con más facilidad. No descubrimos la pólvora si apuntamos que limitar los excitantes, gestionar bien el tiempo, comer más lenta y saludablemente, dormir más o realizar –aunque sea un ligero ejercicio físico- pueden soliviantarnos de este estado de ansiedad continuado.

Todo el mundo ha sentido alguna vez estos meses sudor frío, palpitaciones, pinchazos, sensación de ahogo…a lo que hay que sumarle todo el cansancio acumulado. Esta sensación de “revivir una pesadilla” puede incrementarse además por la sensación de falta de gestión sanitaria por parte de los Estados, los fallidos primeros resultados de algunas vacunas, o la inseguridad laboral y económica. La situación actual nos obliga inevitablemente a prepararnos para esta “carrera de fondo emocional” ya que afrontar esta segunda ola de la pandemia puede ser más complicada de tolerar si no lo hacemos concienzudamente.

Más fuertes y más preparados que antes

Los expertos nos aconsejan que vivamos en el “ahora”, porque proyectar continuamente pensamientos negativos sobre esta pandemia solo puede hundirnos y, por ello, nos dan una pauta muy sencilla: no nos angustiemos por las futuras cenas navideñas o cómo será nuestra vida en el 2021. La angustia y la fatiga no pueden convertirse en nuestro ‘modo on’ de ser, así que afrontemos esta segunda ola buscando nuevas opciones de ocio y motivaciones que nos hagan fuertes y nos recompongan. Quizá no haya que hacer 500 bizcochos o volverse un loco del fitness en casa o un experto en bailes de tik-tok, como en la primera ola de la pandemia, pero sí debemos hacer el esfuerzo por romper estas barreras que nos perpetúan en el desasosiego. Evitemos dejarnos arrastrar por quienes entienden la angustia como su estado vital y que nos paralizan en este ejercicio por ver la luz a final de cada pequeño túnel.

Animemos a nuestros mayores a que ‘no hagan pereza’ y continúen sus paseos -a pesar del mal tiempo-, no dejemos de llamarles y estimularles, que se sientan queridos a cada momento, para que mantengan sus cabezas y su cuerpo lleno de actividad, con pequeñas motivaciones y alegrías. Ellos son –sin duda- los más débiles en esta carrera, porque la primera ola les dejo muy agotados y desprotegidos.

Pero ahora que sabemos más, preparémonos mejor para lo que viene: unos meses duros, largos –especialmente en los países que lo sufrirán en invierno– . Por ello, cuidémonos entre todos y mantengámonos listos y en nuestras marcas de salida, fuertes en resiliencia y altos en ánimo porque estamos de nuevo en la batalla, pero aún queda mucho que lidiar.

#más preparados y fuertes que nunca.


Vivir en burbujas

El incremento de casos de covid en Europa está produciendo, según la OMS, un aumento fallecimientos en octubre y noviembre, volviéndose a los niveles de principios de junio, con alrededor de 400 y 500 muertes diarias por el virus.

Para el director europeo de la OMS, Hans Kluge, la vacuna no será el fin de la epidemia, ya que no se puede predecir si será eficaz en todos los sectores de la población y lo que supondrá logísticamente el poder llegar a todos los individuos. Sin embargo, explica que "el final de la pandemia llegará cuando, como comunidad, hayamos aprendido a vivir con ella y eso solo depende de nosotros”.

Crear burbujas estables, un paso más en la seguridad

Los "grupos burbuja" se han convertido en elementos indispensables de seguridad en la vuelta al cole. En estos grupos de convivencia estable y reducida (formados por entre 15 o 20 niños y su tutor), se permite una socialización menos estricta que con el resto de personas, y se evita cualquier interacción con niños de otros grupos. Para su eficacia, se debe mantener su composición en todas y cada una de las actividades organizadas por el centro educativo, con especial atención en las entradas y salidas del colegio.

Sin embargo, de poco o nada sirven los esfuerzos de las escuelas por crear estos microcosmos de convivencia si una vez fuera de los centros, las familias se mezclan sin las precauciones necesarias.

Los expertos no se cansan de advertir que el riesgo del coronavirus está cada vez más presente, como estuvo en primavera, con la dificultad añadida de que ahora se camufla entre gripes y constipados. Por ello, abogan a que extendamos este concepto de “micro-burbujas” en los núcleos familiares, ya que servirían de cortafuegos, permitirían detectar prematuramente los contagios y facilitarían su rastreo.

La idea de convivencia en burbujas ya ha probado su eficacia en Nueva Zelanda, según prueba un estudio publicado por Nature human behavior, que constata la reducción y retraso en los brotes en este tipo de núcleos. El estudio pone de manifiesto que la creación de “micro-comunidades”, si bien limita el contacto con los que están más lejos de nuestro entorno cercano, favorece la convivencia con nuestro núcleo más próximo, con el que tendríamos la posibilidad de interactuar tanto como quisiéramos.

Una vez estabilizado este núcleo podríamos abrir nuestra burbuja a otras burbujas familiares “de confianza”, ampliando el círculo, pero en este caso, es imprescindible compartir con los otros cuales son nuestras “reglas” y asegurarnos de que todos se sienten cómodos asumiendo el mismo nivel de riesgo. Fuera de estos grupos de referencia, seguiría siendo imperativo seguir las reglas recomendadas de distanciamiento social.

En este tiempo muchas familias han decidido adoptar un comportamiento más proteccionista frente a la oleada de contagios del otoño y ya han establecido sus propias “burbujas” y límites sociales. Por ello, no forcemos reuniones sociales, ni comprometamos a otros a asumir riesgos innecesarios. Cada núcleo familiar debe valorar su exposición al riesgo, sin presiones, siendo conscientes de que cada nuevo contacto fuera de nuestras burbujas son grietas que abrimos en nuestro cinturón de seguridad. No tengamos miedo a decir “no”, a eludir compromisos o posponer celebraciones. Es tiempo de cuidarnos y cuidar a los otros. Ya habrá tiempo de recuperar la normalidad perdida.


Vuelta al cole en positivo

Comenzamos septiembre con una mezcla de miedo e ilusión por la vuelta, el reencuentro y la actividad. Para los más pequeños, es un momento especialmente esperado tras meses de ausencia de amigos y profesores.

Aprovechemos estos días previos a la vuelta al cole para ayudarles en su adaptación. Aquí os dejamos unos consejos para ello:

  1. Siempre en positivo: la vuelta al cole pone fin a un largo periodo de ocio y hay que preparar a los más pequeños para que acepten con ilusión el regreso a la rutina:
  • - Expliquemos a los niños lo positivo que tiene la vuelta al colegio: ver a sus amigos, a sus profesores, ser “más mayores”, estrenar libros y uniforme, aprender cosas nuevas...
  • - Nunca asociar el cole con algo negativo: “ya verás cuando empiece el colegio…” Para los más pequeños todas las etapas del año deben ser “positivas”.
  1. Involucrar a los menores en los preparativos: es muy importante que el niño intervenga en la compra del material que necesitará para la vuelta al cole y sienta la ilusión por empezar esta nueva etapa.
  2. Adaptar los horarios y rutinas:
  • - Los días previos acostemos y levantemos antes al niño, para que su reloj biológico se acostumbre poco a poco al nuevo horario, con el objetivo de llegar al día “D” con las pilas bien cargadas, sin sueño y sin berrinches.
  • - Trabajemos en casa las nuevas rutinas; seamos ordenados en los desayunos, comidas y cenas; especial hincapié en la higiene de dientes y evitar el uso de móvil o tablets antes de acostarse.
  • - Trabajar el desapego (“mamitis”) con los más pequeños: las familias deben anticiparse al miedo del primer día, que será especialmente duro si el menor aún no ha tenido una experiencia preescolar previa:
  • - Explicar que mamá/papa no desaparece, sino que se ausentará un ratito. Es fundamental que entienda que vas a volver
  • - Despedidas rápidas, aunque llore. Se sentirá abandonado si nos vamos por sorpresa, por ello adelantémosle cuándo volveremos.
  • - Recompensar su esfuerzo a la vuelta con mensajes positivos: “qué bien los has hecho”, “eres un mayor”, “mañana mejor”…

  1. Explicar el nuevo escenario: avancemos a los pequeños los protocolos que con motivo del Covid-19 se han impuesto en el centro escolar: uso de mascarillas, geles, distancias, nuevos accesos a las clases, protocolos de comedor… Tratemos de resolver tantas dudas les surjan para afianzar su vuelta a las aulas con seguridad.
  2. Siempre en alerta frente al Covid-19: que la emoción de la vuelta no nos haga bajar la guardia. Recordar a los menores que el virus está muy activo y que deben poner en práctica todo lo aprendido estos meses en casa, haciéndoles partícipes de las consecuencias de no seguir las medidas de seguridad e indicaciones de los profesores:
  • - No juntarse con otros niños sin mascarilla, permanecer en grupos reducidos, mantener la distancia de seguridad, lavarse las manos… haciendo especial hincapié en NO compartir juguetes, material escolar, así como cubiertos, vasos o alimentos con otros.
  • - Asimismo, las familias deben evitar que personas de riesgo o mayores interactúen con los menores en las entradas o salidas del colegio.

#Consigamos entre todos una vuelta al cole segura. Más que nunca, respetemos las normas y no bajemos la guardia.


Así impacta la pandemia sobre los menores

El coronavirus ha supuesto un alto en la evolución natural de los menores y puede dejar en ellos ciertas secuelas a las que deberemos estar especialmente atentos:

Amenaza a su desarrollo emocional

Algunos especialistas apuntan que el estrés durante periodos críticos de desarrollo podría tener efectos biológicos duraderos y contribuir a agravar respuestas desadaptativas futuras.

El estrés de la pandemia puede provocar insomnio, ansiedad, regresión a etapas previas del desarrollo, explosiones de agresividad, dificultades del sueño o cambios en el estado de ánimo, así como desencadenar episodios de tristeza, mayor irritabilidad o miedo, con mayor impacto en niños con patologías de base, más vulnerables a los cambios de rutinas.

Algunos expertos consideran especialmente preocupante la pérdida de conexiones sociales cercanas (de otros familiares, amigos…), que puede ser crítico para su desarrollo social y emocional, así como la pérdida de contacto con su red (profesores, compañeros de clase…) lo que provoca una ruptura de su "equilibro habitual". Esta situación se complica si se trata de un menor con necesidades especiales.

Por último, los pediatras apuntan al peligro de “distorsión de la realidad”, ya que muchos niños de corta edad entenderán el mundo tal y como lo han vivido durante la pandemia: a tener miedo a otras personas, a estar vigilados, a la sobreprotección, al miedo exterior.

Doble impacto en los adolescentes y jóvenes

En los mayores (de 18 a 24 años), uno de los principales problemas con la llegada de la nueva normalidad será la "desconexión" de los medios online del que han hecho uso indiscriminado durante el confinamiento. Los adolescentes han sido uno de los grupos más impactados por episodios de ansiedad y depresión, al haber vivido la crisis del Covid en pleno desarrollo de su madurez.

A estos efectos hay que sumar que muchos menores han modificado negativamente su alimentación en este periodo. La Sociedad Española de Obesidad estima que puede producirse un incremento medio del 5% en el peso de los niños y adolescentes por motivo de una peor alimentación en este tiempo.

Los próximos meses supondrán un gran reto para todos, desde las familias, a las escuelas, pasando por las distintas instancias sociales que deberán afrontar el impacto del virus en los menores para “normalizar” y recuperar su desarrollo social y emocional con las menores consecuencias.


Nueva normalidad, nuevas profesiones

Si echamos la vista atrás al menos cuatro meses, vemos cómo con la pandemia han surgido nuevas profesiones, ante la necesidad frenar su propagación y dar una respuesta global y responsable a una enfermedad que, aunque algo más controlada, rebrota con excesiva rapidez.

  • Rastreadores: son los responsables de conocer con qué personas y en qué lugares ha estado un enfermo de Covid-19, para aislarlos del entorno durante un periodo adecuado.
  • Cuidadores de personas con coronavirus. En EEUU ha surgido una formación específica para este tipo de profesionales, que cobran 25$ a la hora.
  • Controladores de temperaturas: diseño e instalación de equipamiento capaz de detectar la temperatura de los ciudadanos en diferentes contextos sociales (colegios, centros comerciales, aeropuertos, etc.). Además, esta tarea también es realizada por profesionales específicos.
  • Auxiliares en las playas: Se trata de personas que velan por mantener la distancia social y los protocolos definidos para la nueva normalidad en lugares con alta concentración de individuos (desde niños a ancianos), en un entorno lúdico, donde resulta sencillo bajar la guardia y no atender las normas.
  • Realizadores de test Covid-19: son los responsables de realizar pruebas en hospitales o clínicas, pero también en entornos empresariales, donde se demanda la realización in situ de dicha prueba.

Pero también se incrementará la demanda de profesiones que ya existían, como de especialistas en robótica, ciberseguridad y blockchain; responsables de marketing digital o programadores. En el sector sanitario, se promocionará la realidad aumentada y virtual; y en genómica, la investigación de fármacos, vacunas, biotecnología e inteligencia artificial.

A nivel general, todo esto provocará que cualquier trabajador desarrolle las llamadas soft skills, o talentos transversales a cualquier carrera profesional; en particular métodos de comunicación que acerquen a las personas y produzcan empatía incluso a la distancia.


… y nueva forma de viajar

El coronavirus ha supuesto un antes y un después a nivel global y para todos los sectores, el turismo entre ellos. Con la llegada de la nueva normalidad se están empezando a vislumbrar las nuevas preferencias de los viajeros.

El acercamiento con la naturaleza y las visitas a los destinos locales están siendo la demanda más creciente, desde la cultura de la sana distancia. Y el sector se replantea, ofreciendo a los veraneantes nuevas y atractivas experiencias.

Estas son algunas de las nuevas tendencias:

  • Destinos menos masificados: se busca el ambiente rural, ya sea naturaleza o pequeños pueblos que aseguren un fácil cumplimiento del distanciamiento social, tan necesario para evitar cualquier contagio.
  • Turismo local o de proximidad: una forma de evitar grandes desplazamientos y de redescubrir entornos más cercanos, evitando los contratiempos que podemos tener en los viajes de larga distancia.
  • Turismo colaborativo: el intercambio de casas (HomeExchange) se alza como una alternativa a los modelos de turismo masivo, además de suponer una forma de promover una filosofía de turismo responsable y sostenible. Algunas plataformas, como Airbnb, han puesto en marcha iniciativas para promocionar el crecimiento económico local a través del turismo de proximidad.
  • Uso del transporte privado para desplazamientos, consecuencia de este turismo de proximidad y también debido a la flexibilidad en la vuelta a casa que muchos veraneantes quieren tener ante posibles rebrotes o nuevas restricciones.
  • Los alojamientos convencionales, como hoteles o apartamentos turísticos, han incrementado su seguridad con máximas garantías de higiene. Muestra de ello es el primer sello, ‘Safe Travels’, como respuesta al Covid-19 y avalado por la Organización Mundial del Turismo, que permite al viajero identificar aquellos lugares que cumplan dichos protocolos globales de salud e higiene, siendo un aval de seguridad. Destinos como Cancún, Baja California Sur, Yucatán, el Caribe Mexicano y la Riviera Nayarita, ya cuentan con este sello.
  • Otra alternativa, que no implica ningún tipo de desplazamiento y con coste cero, son los recorridos virtuales que muchas plataformas y páginas de algunos de los museos poden a disposición de los internautas… en nuestra sección “Tiempo en casa”, podéis conocer algunos de ellos.

¿Estamos “covid-free” en alguna parte?

Cada vez más establecimientos comerciales (restaurantes, tiendas, gimnasios…) presumen de mantener sus instalaciones libres de coronavirus, con carteles de covid free o anunciando procedimientos exhaustivos de desinfección. Sin embargo, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) advierte de que "no es posible garantizar que un establecimiento esté libre de coronavirus. Solo podemos asegurar que se ha desinfectado”.

Por ello, pese a que se realicen limpiezas integrales, desde un punto de vista epidemiológico, no encontraremos espacios 100% libres de Covid, ya que los potenciales portadores del virus son las personas que entran y salen.

Estas son algunas medidas que nos dan una falsa sensación de seguridad:

  • Sellos de seguridad covid-free: los expertos advierten que este tipo de aval puede provocar que el cliente se relaje y no tome las medidas de prevención básicas oportunas. Estas certificaciones garantizan que se han seguido las medidas higiénicas establecidas y suponen toda una declaración de responsabilidad de las empresas turísticas, pero no han de relajarnos en el cumplimiento del resto de recomendaciones de prevención.
  • Equipos de climatización: hoy sabemos que es posible contagiar el virus a través de pequeñas gotas en suspensión en recintos mal ventilados. El Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI) advierte de que no existen equipos de climatización capaces de garantizar un sello covid free bajo criterios científico-técnicos. Asimismo, las auditorías técnicas únicamente pueden garantizar que las instalaciones y servicios aplican los protocolos de prevención oportunos.
  • Purificación del ambiente. Aquí es donde encontramos más soluciones fake:
  • Arcos de desinfección: a día de hoy no existen virucidas autorizados para su uso por nebulización sobre personas.
  • Limpieza con ozono: su eficacia frente al coronavirus aún no ha sido evaluada y puede provocar desde lesiones respiratorias a daños oculares.
  • Vaporetas: su eficacia frente al virus no cuenta con evidencia científica, si bien el vapor a más de 75 grados elimina determinados virus y bacterias. Su uso aerosolizado puede trasladar partículas contaminadas de una prenda al ambiente pudiéndose inhalar o depositar en cualquier otra superficie ya limpia.
  • Lámparas ultravioletas: se desconoce el tiempo de exposición y la longitud de onda que se debe aplicar en desinfecciones ambientales contra el coronavirus. Asimismo, se desconocen los riesgos que tendría su uso en estas aplicaciones.

La escrupulosa limpieza de los establecimientos, unida al seguimiento estricto de los protocolos de seguridad e higiene adoptados en cada sector, junto a las medidas de protección personal, son importantes barreras que mejoran la seguridad de las personas. En cualquier caso, no nos relajemos y seamos prudentes, ya que la desinfección milagrosa y la limpieza 100% del virus actualmente no existe.


Consecuencias emocionales del Covid-19

Diversos estudios han analizado el impacto emocional del Covid-19 en la sociedad desde que se inició la pandemia y las principales conclusiones apuntan a un aumento de la desconfianza y de actitudes conservadoras en la población. Aunque esta crisis sanitaria ha dejado distintas secuelas en cada persona según sus vivencias y sensibilidad, aquí os dejamos algunas de las emociones y comportamientos que más se han repetido según los sociólogos. ¿Te sientes identificado?

Más ansiedad

La exposición constante a información sobre la pandemia aumenta los niveles de ansiedad, con efectos inmediatos en nuestra salud. Además, el sentimiento persistente de alerta y amenaza puede tener impacto en la forma de relacionarnos con los demás.

Más conservadores y desconfiados

El miedo al contagio provoca que conocer o quedar físicamente con alguien se viva como una amenaza, provocando recelo y desconfianza. Esto hace además que se acepten peor las diferencias, de modo que nuestras actitudes sociales se tornan más conservadoras y proteccionistas.

Con más miedo

Debemos aprender a aceptar las emociones incómodas, pues al hacerlo volvemos a nuestro centro y con mucha más resiliencia que antes. No se trata de alimentar nuestro miedo, pero tampoco de evitarlo o negarlo. Dar pequeños pasos sin forzarnos y analizar qué es lo que nos paraliza puede ayudarnos en este entrenamiento de superación personal.

Más individualistas

Los contactos digitales nunca van a sustituir a la relación presencial, pero nos permiten tejer sólidas redes de apoyo emocional. Debemos fomentar las relaciones ya que sólo el sentido de comunidad y la comunicación con otros nos pueden ayudar a salir del aislamiento.

Esta pandemia nos ha puesto de frente a una realidad nunca vista y nuestro cerebro no sabe cómo reaccionar ante lo imprevisto, sobre todo, cuando no hay un horizonte temporal que ponga fin a este periodo y por el lastre emocional que arrastramos tras las vivencias personales vividas estos meses. No podemos controlar cómo nos sentimos, pero sí podemos aprender a gestionar y a aceptar nuestras emociones tal como vengan. Por ello los expertos aconsejan que “demos espacio a la emoción”, ya sea miedo o cualquier otra, porque es la única manera de trascenderla. Aprendamos poco a poco a aceptar y manejar estas emociones para convivir con ellas y que no nos paralicen.

Lectura complementaria recomendada:Guía impacto emocional de la pandemia por Covid-19. Madrid Salud. Junio 2020


¿Es seguro el baño en playas y ríos este verano?

En algunas de nuestras geografías comienzan las vacaciones de verano y, según el grado de control de la pandemia, será posible acudir a playas o ríos. Es importante que lo primero que nos llevemos de viaje sea la PRECAUCIÓN y no olvidemos las recomendaciones de las autoridades sanitarias, que piden que no bajemos la guardia, ya que el virus continúa muy activo a través de distintos rebrotes.

Investigadores del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) han elaborado un informe sobre el riesgo de transmisión del coronavirus en playas, piscinas y otros espacios, destacando que en el agua del mar la posibilidad de contagio es prácticamente nula, ya que este virus tiene una baja supervivencia en el agua salada.

En piscinas y balnearios, los agentes desinfectantes habituales son suficiente para la inactivación del Covid-19. Además, cuando el ambiente se mantiene a temperaturas elevadas, superiores a 60ºC, la supervivencia del virus se reduce.

En las piscinas hay que seguir las recomendaciones en cuanto a la limitación y control de aforo (organización por citas o turnos); refuerzo de limpieza y desinfección; limitación de uso de zonas de juegos, trampolines, duchas de los vestuarios, uso de colchonetas y balones; distancia de seguridad de dos metros en áreas comunes y agua; buenas prácticas de higiene (al entrar y salir de la piscina), así como lavado de bañador y toallas después del baño.

Prohibido el baño en agua dulce

Sin embargo, el baño en ríos, pozas y embalses no es seguro, ya que los virus siguen siendo temporalmente infecciosos en ambientes naturales de agua dulce, incluidos lagos y arroyos. Pese a que en los lugares con mayor corriente puede haber una cierta dilución, nunca será tan elevada como en el agua de mar. Por este motivo, una de las conclusiones del informe apunta a evitar el baño en estos lugares y priorizar el uso de piscinas con agua tratada.

Más riesgo fuera que dentro del agua

Por otra parte, los expertos advierten que las mayores precauciones se deben adoptar cuando estamos fuera del agua, ya que la principal vía de transmisión del SARS-CoV-2 es a través de secreciones respiratorias (tos, estornudos y contacto de persona a persona), por lo que deben mantenerse las recomendaciones generales de mantenimiento de la distancia física y uso de mascarillas cuando no se pueda garantizar una distancia de dos metros, así como tratar de evitar el contacto en grupos, excepto convivientes.

Aunque no existen estudios sobre la prevalencia de virus en la arena presente en playas o riberas, la acción conjunta de la sal del agua de mar, la radiación ultravioleta solar y las altas temperaturas que puede alcanzar la arena, son favorables para la inactivación de los agentes patógenos.

Este verano, sigue las recomendaciones sanitarias y disfruta de un baño sin riesgos.


Una revolución, también tecnológica

La pandemia ha cambiado nuestra cotidianeidad, forzando a pasos agigantados la transformación de nuestra realidad digital.

La tecnología ha dado una vuelta a actividades y servicios, algunos de los cuales han venido para quedarse definitivamente, posiblemente como eslabón de una cadena que seguirá evolucionando.

Estos son algunos de los escenarios en los que el Covid ha impulsado la tecnología:

  • Teletrabajo
  • El repunte espectacular de las aplicaciones para videoconferencias fue el primer paso de esta prueba de fuego masiva para las empresas respecto al trabajo remoto y todo parece indicar que supondrá un punto de inflexión en la cultura del presencialismo.

  • Solidaridad 3D
  • “Si no existe, lo creamos” ha sido la máxima solidaria que ha llevado a millones de particulares, start-ups y empresas a colaborar en la creación de respiradores y equipos de protección individual (EPIS) gracias a la tecnología 3D y que tendrá una exponencial evolución los próximos años.

  • Telemedicina
  • La tecnología ha permitido que muchos médicos hayan tele-asistido a sus pacientes sin que estos se movieran de casa. Aún estamos lejos de vivir un escenario 100% digital en este servicio, y seguramente nunca llegue a serlo, pero esta experiencia ha abierto nuevos canales de atención, acercando la salud y evitando los riesgos al contagio. En la actualidad muchas clínicas y hospitales han sustituido las ventanillas de registro por puntos tecnológicos y cuentan con sistema telemático de citas o consulta de resultados online.

  • Cartas QR
  • Cartas y menús contact-less en la hostelería gracias a la tecnología QR que evita el contagio. Un pasito pequeño pero en la buena dirección hacia la restauración del futuro y al alcance de pequeños empresarios.

  • Por turnos
  • Hemos experimentado con aplicaciones que reservan turnos rotatorios de baño en las piscinas en las comunidades de vecinos. Todo un avance fácilmente extensible a otros negocios, como los clubes deportivos, de alquiler de espacios o reservas online.

  • Educación a distancia
  • Junto al trabajo, la educación ha experimentado el cambio más sobresaliente por la pandemia. Si bien este formato no es el más adecuado para etapas escolares, la experiencia de la educación en remoto impulsará aún más las modalidades online de las etapas superiores, postgrado y master.

  • Relaciones 2.0
  • Las largas semanas de cuarentena han demostrado que la amistad 2.0 existe y ha permitido mantener en contacto a niños, familias o grupos de amigos y compañeros de trabajo. Haber podido mantener el contacto visual ha facilitado “normalizar” estas nuevas formas de relacionarnos con los demás y poder compartir nuestra cotidianeidad en los momentos más difíciles, acercándonos.

  • Rastreando contagiados
  • Nos guste o no, la localización será fundamental para cortar de forma radical cualquier pequeño brote de la enfermedad que ocurra en nuestro entorno. Apple y Google ya anunciaron una colaboración cercana para desarrollar herramientas de rastreo de contactos. Esta tecnología ya se ha probado en otros países como Corea o Alemania (a través de la Covid-Warn desarrollada por SAP y Deutsche Telekom), que seguramente no tardaremos en importar.

  • Cultura 360º
  • Los museos han permitido las visitas virtuales desde los hogares gracias a distintas tecnologías, como la MET 360 (tecnología esférica 360º), que sin duda cambiará la manera de consumir la cultura en el futuro.


En efectivo… ¿pago con tarjeta?

Al inicio de la pandemia, la idea de que el dinero en efectivo era uno de los principales catalizadores de la propagación del virus, provocó el rechazo absoluto de una parte de la población al uso de billetes y monedas.

Los bancos centrales y la Organización Mundial de la Salud (OMS) salieron a desmentir este hecho, no sin ciertas dudas, pidiendo que se mantuviera su uso aunque incluyendo medidas de precaución, como el lavarse las manos tras tocar el metálico. Sin embargo, estudios en esta línea, como el realizado por la Universidad de Oxford, concluyen que el dinero es una vía de transmisión de bacterias, de hasta 26.000 por billete. Por tanto, no podemos negar que el dinero es otro conductor más del coronavirus y que puede presentar los mismos riesgos que tocar cualquier superficie contaminada.

En España, la retirada de efectivo en cajeros cayó un 68% durante la declaración del estado de alarma. El BIS (Banco de Pagos Internacionales) apunta que generalizar el pago digital o con tarjeta podría abrir una 'brecha' entre quienes tienen acceso a pagos digitales y quienes no lo tienen y, al mismo tiempo, podría tener un gran impacto en los consumidores más mayores. Así que advierten que este tipo de tendencias necesitarían de una respuesta global desde la banca central, como el lanzamiento de una divisa digital que redujera los costes en los pagos instantáneos o analizar la opción de operar con tipos de interés negativos, entre otras ideas.

Además, el fin del dinero efectivo como método de pago y depósito de valor podría impactar en los ahorradores, ya que obligaría a todo el mundo a tener una cuenta bancaria y una tarjeta de crédito o de débito y, por tanto, estar sujetos a las comisiones bancarias.

Según otro estudio realizado por el Bundesbank (Banco Central Alemán), los pagos en efectivo de hasta 50 euros, son más rápidos y baratos que los que se realizan con tarjeta PIN o con firma.

Parece que aún queda mucho camino que recorrer en el estudio y viabilidad del mundo sin “metálico”. Y si bien todo apunta a que el efectivo está condenado a desaparecer en algún momento, sobre todo en un contexto de nuevas pandemias globalizadas, aún hay importantes escollos que salvar para acabar definitivamente con el monedero.


Crece el consumo online

Estos meses de cuarentena han cambiado nuestros hábitos de compra. Tras el confinamiento, el consumidor tiende a un mayor control del gasto y pierde el miedo a las adquisiciones online y al home delivery

Más digitales y preocupados por el ahorro

Según Nielsen, la compañía de medición y análisis de los consumidores y mercados en todo el mundo, la crisis económica 2008-2013 provocó que la sensibilidad al precio pasara del 52% al 67%. Ahora, tras el covid-19, el consumidor ve cómo las dificultades económicas acechan a la vuelta de la esquina y parece que el control del gasto y la sensibilidad al precio crecerán en los próximos meses, junto a una mayor “deslealtad” hacia las marcas, lo que provocará que las compañías tengan que adaptar sus estrategias.

La crisis sanitaria también ha multiplicado los hogares que han optado por hacer la compra online (en el caso de España, por ejemplo, de 450.000 a cerca de 1,1 millones para el caso de alimentación), de manera que el consumidor continúa familiarizándose con el comercio digital. Sin embargo, esto no significa que ceda la compra física, sino que se adoptarán ambos canales, por lo que se crea una buena oportunidad para impulsar en los negocios la tecnología y la omnicanalidad.

Con este nuevo comportamiento del consumidor se vislumbran grandes oportunidades, como la necesidad de contar con una cadena de suministro ágil para llegar con mayor rapidez al cliente final y ser los primeros en poder cubrir sus necesidades o la importancia de negocios omnicanal. Y es que la nueva normalidad traerá consigo inéditos patrones de comportamiento que deberán ser analizados con gran detalle para poder hacer de ellos una oportunidad de crecimiento


Limpiezas eficaces para hacer frente al virus en casa

La pandemia nos ha convertido en verdaderos expertos en desinfección y limpieza, pero ¿estamos seguros de que conocemos las diferencias entre una cosa y otra? ¿Lo estamos haciendo bien?

Limpiar hace referencia a la eliminación de la suciedad o acumulación de impurezas. Sin embargo, cuando desinfectamos, lo que hacemos es activar un proceso químico que tiene como objetivo eliminar los gérmenes.

La desinfección más segura se consigue haciendo hincapié en aquellos espacios con mayor exposición y con los productos adecuados (la lejía es la primera opción, pero también hay soluciones menos agresivas -con reconocido poder viricida que cumplen la norma EN 14476- o desinfectantes que declaran en su composición una concentración de sustancia activa igual o mayor a los productos certificados (más referencias).

Estas son las recomendaciones de expertos en esta materia para una situación normal (sin casos de positivos en casa, pues en caso de haberlos, hay que seguir las recomendaciones específicas):

  1. Acceso a la vivienda: es una de las zonas que más riesgo presenta, por presencia de gérmenes y coronavirus. Prestemos especial atención al pomo de la puerta, además de los timbres, ascensor o barandilla. Se puede disponer de un felpudo con sustancias desinfectantes. Importante dejar los zapatos usados en el exterior en una estancia cercana a la puerta de acceso, evitando caminar con ellos por la vivienda.
  2. Cocina: detengamos nuestra atención en la limpieza profunda de encimeras, además de la pila, el sumidero, el grifo de la cocina o el cubo de basura. Hay que extremar la limpieza de las tablas en las que cortamos los alimentos. Han de estar siempre limpias y secas antes de su uso. Siempre que sea posible cambiar los trapos de cocina por servilletas o papel desechable.
  3. Baño/Aseo: debemos hacer una limpieza y desinfección diaria, y al menos una vez a la semana con mayor profundidad. Especial hincapié en desagües, WC, o vaso del cepillo de dientes. Para los grifos, se recomienda sumergir los filtros en una solución a base de lejía. Las toallas, lavarlas a más de 60º.
  4. Salón: seguir la rutina habitual de limpieza de esta estancia (de arriba abajo y dejando en último lugar el suelo). Prestar especial atención a la limpieza del mando del televisor y otros elementos que toquemos asiduamente, como teclados de los ordenadores y equipos electrónicos; se recomienda limpiarlos diariamente con un paño húmedo no empapado con una solución hidroalcohólica. Prestar también atención a los interruptores, los tiradores de las puertas y cajoneras. Lo mismo sucede con el suelo que pisamos, los juguetes de los niños o los comederos y bebederos de nuestras mascotas.

Sin duda… ¡No nos va a faltar entretenimiento estas vacaciones! Puedes leer más artículos de esta temática en nuestra sección Somos responsables.


¿Preparado para un verano con mascarilla?

El calor del verano aprieta y una parte de la plantilla de nuestro grupo ya está cerrando sus vacaciones. Pero este año, aparte de la habitual indecisión sobre si mar, montaña o turismo de interior, se nos plantea la duda previa de si viajamos o no.

Cada país maneja su propio calendario de fases, por lo que debes seguir estrictamente las normas del tuyo y valorar los riesgos antes de desplazarte. Estas recomendaciones que pueden ayudarte:

Viaje

  • Infórmate sobre las prohibiciones de movimiento/aduanas a través de fuentes oficiales.
  • Ten a mano los contactos de la embajada de tu país en el extranjero y comprueba si tienen algún protocolo especial (alerta telefónica, registro…), también ten a mano un contacto de emergencias local.
  • Asegúrate de tener vigente y en regla toda la documentación necesaria antes del viaje.
  • Infórmate de las coberturas médicas en el país destino e identifica el centro hospitalario de referencia más cercano a tu lugar de estancia vacacional.
  • No olvides tu kit Covid-19 (mascarillas, gel hidroalcohólico, pantallas o guantes) que puedas necesitar.

Si tomas un avión/transporte colectivo

  • Chequea con la aerolínea/empresa de transportes si existen barreras especiales de entrada o si será necesario algún requisito especial de acceso: pruebas PCR previas, documentación especial o cuarentena en destino o retorno.
  • Comprueba con tu aerolínea los nuevos requisitos de equipaje de mano para la cabina.
  • Llega con bastante anticipación, ya que aunque el flujo de viajeros no sea el habitual al de otros veranos, habrá controles adicionales.

Alojamiento

  • Pregunta en el alojamiento vacacional qué medidas higiénico/sanitarias han tomado y si hay alguna normativa específica en el uso de las instalaciones.
  • Extrema siempre la higiene de manos y usa mascarillas homologadas en cualquier espacio cerrado y donde no puedas garantizar la distancia mínima de seguridad.
  • Llévate calzado apropiado para evitar contacto con superficies.

Turismo

  • Comprueba con la oficina o web de turismo local los cambios o restricciones turísticas por motivo del Covid-19, especialmente el aforo a museos o lugares emblemáticos.
  • Reserva los tickets con anticipación para evitar colas (seguramente habrán implementado sistemas telemáticos de reservas, pero no arriesgues).
  • Si vas a un destino de playa, conoce el sistema de aforo para poder planificar tu baño y evitar sorpresas desagradables.
  • Evita zonas concurridas y aglomeraciones. No bajes la guardia y protégete en zonas comerciales, calles céntricas o transportes.

Este año habrá muchas personas que decidan no viajar por precaución o lo harán a destinos cercanos y segundas residencias. Sea cual sea tu opción, lo importante es volver sanos para que frenemos esta crisis sanitaria cuanto antes, recuperemos nuestra normalidad y podamos compartirla con todos. ¡Y feliz verano!


Confinamiento, un détox profesional

Ahora que en algunos países estamos volviendo a la normalidad, podemos analizar cómo este periodo de confinamiento nos ha permitido hacer una especie de “détox”, también a nivel profesional, del que podemos extraer algunas enseñanzas positivas para ir más ligeros en lo sucesivo. A ver si estás de acuerdo:

  1. Sabemos ir al quid de la cuestión, separar las tareas urgentes e importantes de las irrelevantes, que antes nos comían el tiempo y nos atascaban.
  2. Indudablemente prácticos: para poder conciliar los distintos ámbitos este tiempo, hemos tenido que prescindir de hábitos y rutinas poco productivas… sabemos que las presentaciones, reuniones, llamadas y correos suelen ser más efectivos si son breves.
  3. Adiós al presencialismo: se acabó la práctica de “calentar la silla”, ya que el teletrabajo nos ha enseñado justamente el valor de lo contrario.
  4. Más digitales: muchos se habrán tenido que enfrentar por primera vez, a nivel profesional, a las herramientas virtuales para el teletrabajo.
  5. Más comprensivos y empáticos: la realidad vivida nos ha hecho más capaces de ponernos en la piel de los demás y buscar soluciones conciliadoras.
  6. Más reflexivos y resolutivos: la introspección ha favorecido el análisis sobre la mejor manera de desarrollar las tareas. La distancia ha hecho que a veces la solución a los problemas suponga todo un ejercicio de imaginación.
  7. Conocer mejor nuestros límites: la pandemia nos ha llevado a situaciones límite de estrés, ansiedad, inseguridad, fragilidad, dolor… pero también nos ha permitido probarnos a nosotros mismos y conocer nuestras capacidades y fortalezas.
  8. Mayor cuidado de las cosas: estar en casa y con recursos más limitados, ha impulsado nuestra preocupación por el ahorro y el orden.
  9. Sin complejos: enfrentarnos a una video-llamada a cualquier hora desde casa, exponiendo más que nunca nuestra intimidad, sin duda ayudará a romper las barreras personales y encorsetamientos que a veces se encuentran en las oficinas e impulsará la parte más humana en nuestras relaciones laborales.

Llegado a este punto, sabemos que cada experiencia vital supone un aprendizaje, así que aprovechemos esta oportunidad para desprendernos de aquello que no funcionaba en la etapa anterior y centrémonos en lo eficiente. La vuelta a la normalidad la vivirá cada uno de una manera, pero la vuelta al trabajo la haremos más preparados y con más fuerza que nunca.


El mundo post-COVID visto por un poeta

El poeta Tom Roberts ha convertido en viral un vídeo que ha conmovido al mundo. En él, un padre del futuro lee a su hijo un cuento para dormir en el que se narra qué supuso el coronavirus para la humanidad.

Desde que comenzara esta crisis sanitaria, el poeta ha desarrollado mensajes positivos y constructivos que sirvan para afrontar esta situación con la mejor actitud posible.

“The Great Realisation”, “El Gran Descubrimiento”, habla sobre la tragedia que supuso el coronavirus, pero también cómo éste ha permitido que las sociedades detuvieran su ritmo para reflexionar y saber qué se estaba haciendo mal para comenzar a mejorar.

La conclusión del cuento es: A veces tienes que enfermar para luego sentirte mejor.


Reflexiones sobre el Covid-19

En apenas unos minutos, una nueva realidad nos sorprendió sin estar preparados. Ahora, no sabemos con exactitud cuándo recobraremos nuestra anterior vida, aunque sí sabemos que no volverá a ser exactamente la que teníamos.

Atravesamos, y atravesaremos, por etapas muy complejas tanto a nivel personal como social o económico, pero todo esto ha de servirnos para algo. Seguramente, para definir protocolos más efectivos ante este tipo de amenazas. También para desarrollar una mirada más empática y agradecida hacia muchos profesionales, no sólo sanitarios, sino cajeros, reponedores, limpiadores, repartidores, etc… que se han convertido en héroes que garantizan el abastecimiento y servicios mínimos durante esta crisis.

Pero ojala sirva también para que le demos de forma continua un valor extraordinario a lo cotidiano, a todo lo esencial que hasta ahora habíamos dado por hecho. Para continuar esta actitud solidaria y de unión por el bien común. Para valorar y cuidar nuestra red de apoyo, esos seres queridos que nos necesitan y a los que necesitamos.

Te invitamos a disfrutar de las reflexiones de grandes ponentes que han querido analizar y compartir sus pensamientos acerca de cómo esta pandemia nos afecta en el aspecto personal y social, y nos ofrecen sus recomendaciones para modificar malos hábitos, de manera que los buenos se multipliquen de manera exponencial.

No seas vencido por el mal, sino vence con el bien el mal. (Biblia. Romanos 12:21)


Ciudades más amables tras la pandemia

Durante semanas, nos hemos ido acostumbrando a ver las calles desiertas. El silencio y la soledad se apoderaron de las ciudades, dejando atrás la vida, el bullicio, las conversaciones o el trasiego de personas y coches que dábamos por hecho que formaban parte de ellas.

La cuarentena nos dio la oportunidad de descubrir el slow life y las ventajas de hacer una pausa para escapar de la prisa del día a día, experimentar la calma y aprender a mirar con mayor serenidad lo que nos rodea. Nos habíamos acostumbrado a vivir a la carrera y no veíamos el daño que nos provocaba. Y ahora parece el momento de volver a disfrutar gradualmente de nuestras ciudades, que probablemente no volverán a ser las mismas.

En muchas de ellas se valora la redefinición de los espacios, el dar mayor protagonismo a los transeúntes - ahora que el paseo se ha convertido en un saludable hábito de nuestra vida cotidiana- o las medidas para la reducción drástica de las emisiones. Además, se exige que se protejan los espacios públicos, se potencie el uso del transporte público en detrimento del privado o se desarrolle el comercio de proximidad, para evitar desplazamientos a las grandes superficies de la periferia. Y el teletrabajo, que parece haber llegado para quedarse, puede reducir los acostumbrados atascos.

La conciencia es creciente. La organización ecologista Greenpeace, bajo el lema #ReiventaLaCiudad, ha presentado una propuesta de un nuevo modelo de ciudad que la convierta en un espacio más sostenible, abogando por un consumo responsable. Por otro lado, ciudades como Bogotá, Budapest, Ámsterdam o Berlín, han ampliado sus vías ciclistas, y otras muchas han expandido sus zonas peatonales. Algunas, como París o Melbourne, se han rediseñado para que los todos servicios básicos estén a 20 minutos a pie de cualquier vivienda.

10 claves para reinventar las ciudades:

  1. Promover una ciudad sostenible donde los servicios esenciales (atención médica, escuelas, mercados…) se pueden alcanzar caminando.
  2. Expandir las vías para bicicletas, hacer que caminar sea más seguro y priorizar la circulación de transporte público frente al privado.
  3. Cultivar más alimentos de forma local, en granjas o huertos urbanos, de forma sostenible.
  4. Promover mercados de agricultura, cooperativas de alimentos y espacios para que las personas intercambien alimentos saludables y evitar importaciones exóticas poco fiables.
  5. Replantearse los hábitos de consumo. Comprar menos pero mejor.
  6. Impulsar la reutilización, reparación e intercambio.
  7. Potenciar el desarrollo de empleos asociados a una economía que limite el uso de materias primas y sin emisiones de carbono.
  8. Habilitar zonas verdes de calidad, teniendo en cuenta el urbanismo sostenible.
  9. Invertir en la mejora de eficiencia energética y rehabilitación energética de viviendas, edificios y equipamientos públicos.
  10. Impulsar y desarrollar el autoconsumo y las comunidades energéticas locales, además de invertir en la instalación de energías renovables en los edificios públicos.

¿Poco amigo del deporte? Reconcíliate con el método CACO

Esta crisis ha llenado de runners amateurs nuestras calles, a pesar de que los fisioterapeutas advierten que salir sin preparación previa solo puede provocar lesiones indeseadas. Pero no desesperemos, porque hay métodos más prudentes de iniciación al deporte que nos pueden ser muy útiles estos días en que con la desescalada, apetece aprovechar el aire y recuperar la forma. El método CACO (la fórmula que combina «CAminar con COrrer») se convertirá en nuestro mejor aliado.

¿En qué consiste?

El Método CACO - se equipara con lo que solemos llamar coloquialmente “coger fondo” tras un tiempo de inactividad, y consiste en la combinación de caminata y carrera en distintos intervalos, constituyendo una práctica deportiva independiente.

Recomendaciones:

  • Es importante que preparemos nuestro cuerpo paseando a un ritmo que suponga esfuerzo, procurando mover los brazos al mismo tiempo. No seamos muy ambiciosos y procuremos rutinas realistas. El objetivo es que esta actividad nos haga sentir bien y creemos una rutina saludable de ejercicio.
  • Trabajemos la constancia, procurando practicar tres días a la semana. Inicialmente, entrenaremos 20 minutos e iremos incrementando el tiempo hasta los 30, aumentando los minutos de carrera.
  • Calentemos y estiremos antes y después del ejercicio.

Abajo te indicamos unas pautas orientativas de trabajo, si bien debes adaptarlas a tu condición física, reduciendo los minutos de carrera si fuera necesario:

Entrenamiento CACO

SEMANA 0 (Preparatoria)

  • Caminatas a buen ritmo

SEMANA 1 y 2

  • 10 minutos calentamiento
  • Sesión 20 minutos: Alterna (4’) CAmitata /(1’) COrrer.

SEMANA 3 y 4

  • 10 minutos calentamiento
  • Sesión 30 minutos. Alterna (2’) CAminata/ (3‘) COrrer.

Vuelta al running outdoor

Tras muchas semanas encerrados y practicando actividad física de interior, nuestro cuerpo pide salir a ejercitarse bajo la luz natural y las normas de prevención en algunos países empiezan a permitirlo. Especialistas en medicina deportiva y traumatología del deporte indican que “la vuelta al deporte tras el confinamiento tendrá que ser como una pretemporada”, es decir, nada de volver a lo loco y correr como si no hubiera un mañana, ya que solo podemos crear sobrecargas y lesionarnos.

Al igual que las personas, nuestros músculos deben “desconfinarse” escalonadamente y para hacerlo de la forma más segura, una serie de consejos:

  • Debemos volver de forma progresiva, trabajando las cualidades físicas básicas.
  • Evitar el deporte nada más levantarnos, para dar tiempo a nuestro organismo a reactivarse.
  • Es recomendable realizarlo a la misma hora del día y no muy próximo a las comidas.
  • Recuerda estirar y calentar.
  • Es aconsejable beber agua suficiente ya que esto nos va a facilitar controlar bien nuestro peso, eliminar las sales de los alimentos y el líquido que hemos retenido estos días.
  • Guardar las distancias: Permanecer dentro de la corriente de aire de otro atleta es una técnica muy empleada en el running, pues mejora el rendimiento, pero ante el Covid-19, es mejor mantenerse fuera de ese rebufo. Según distintos estudios la distancia recomendada entre deportistas será de unos 10 metros en el exterior, ya que las partículas de virus quedan suspendidas en el aire y pueden provocar contagios.
  • Siempre atendiendo a las normas: Utilizar los elementos de seguridad que nos exijan las autoridades locales (mascarillas), ciñéndonos a las franjas horarias acotadas y limitaciones que nos impongan.

Emprender con pasión

Las crisis no son más que etapas en las que el sistema clama por una reorganización para poder seguir funcionando. Por eso, aquellos que saben adaptarse, están perceptivos a las nuevas necesidades del momento y activos para poner respuestas en práctica, traslucen la oportunidad que se encuentra bajo lo para muchos es sólo incertidumbre y peligro.

En las etapas más complicadas de la historia, muchos emprendedores han abierto un nuevo camino hacia el éxito, creando empresas de la nada, en el que parecía un pésimo momento, gracias a sus ideas disruptivas y espíritu de liderazgo.

Las antiguas estructuras necesitan evolucionar y perder el miedo a este cambio necesario colaborando de forma proactiva con él, es la mejor forma de hacer de esa incertidumbre, un éxito.

Experiencias pasadas dejan en nosotros lecciones de aquello que no deberíamos repetir, pero también grandes modelos para interiorizar y seguir. Y este video nos lo cuenta… en tiempos de crisis suelen estar los que lloran y los que venden pañuelos ¿será qué grupo prefieres sumarte?